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Vientres de alquiler y dignidad humana (Dr. Joaquín Fernández-Crehuet)

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Desde el punto de vista ético, me postulo claramente en contra de la maternidad subrogada, a la que algunos ya presentan como una técnica novedosa de reproducción asistida, considerando al útero como una especie de ‘asistente’ que ayuda a concebir un hijo. En esta situación, la mujer alquilada como asistente, se transforma siempre en un medio manipulable para dejar de ser considerada como una realidad digna por sí misma.

Los avances científicos actuales tienen una capacidad inmensa para hacer y experimentar sobre las fuentes mismas de la vida, hoy más que nunca la humanidad está en una encrucijada entre dos grandes posibilidades: una es la de poner la ciencia al servicio de las personas desde el respeto a su dignidad y otra es utilizarla sin ninguna limitación ética, solo buscando la utilidad de los resultados.

De una forma simplista, podemos resumir que en Medicina, hay dos tendencias éticas que a veces se enfrentan. La deontológica que parte de unos principios previos que hay que respetar, al entender que cualquier acto tiene un valor intrínseco que debe ser valorado, y la corriente utilitarista que entiende que la eticidad se mide por las consecuencias y defiende que toda acción capaz de hacer el bien para el mayor número de personas, es siempre correcta. En medio nace el proporcionalismo que trata de buscar una solución amigable entre ambas, justificando conductas que por estar intencionalmente dirigidas a un fin bueno, permitan legítimamente aceptar que se den ciertos males en el proceso. El problema de esta opción es caer en el ‘buenismo’ que ocurre cuando por razones compasivas y de mucha carga afectiva, se violenta algún valor fundamental que deben ser siempre irrenunciable como es el caso de la dignidad humana.

La ética médica española, trata de hacer equilibrios en sus Código de Deontología no siendo radical de una ni otra tendencia aunque propone como principio básico que la dignidad es algo que no debe violentarse. (El Artículo 5 del vigente Código deontología, indica que la profesión médica está al servicio del ser humano y de la sociedad y respetar la vida humana, la dignidad de la persona son los deberes primordiales del médico).

El caso de la maternidad subrogada o vientre de alquiler, a mi juicio, violenta la dignidad de los dos actores principales, la madre y el hijo concebido y por, extensión, a los que participan en el proceso, aunque en todos ellos prevalezca la mejor de las intenciones.

No hay duda de que la violencia a la dignidad de la mujer radica en el hecho de ser tratada como un objeto, instrumento de uso. Kant en su Metafísica de las costumbres lo fundamenta de forma palmaria «. el hombre no puede ser tratado por ningún hombre (ni por otro, ni siquiera por sí mismo) como un simple instrumento, sino siempre, a la vez, como un fin; y en ello estriba su dignidad». Por ello transformar a alguien en simple instrumento, es mancillar su grandeza constitutiva, considerando a la persona (alguien) como cosa (algo).

En cualquier caso, la mujer que presta su útero no es una vasija, tal como defiende acertadamente un manifiesto feminista. La doctora Natalia López Moratalla, catedrática de Bioquímica ha estudiado con gran rigor el apego materno filial desde el comienzo del embarazo, demostrando la existencia de un auténtico vínculo. El vínculo se produce tanto a nivel celular como en el apego afectivo, cuyo centro neuronal está en el cerebro. La progenitora y su niño desarrollan así un nexo que tiene una fuerte base biológica desde las primeras semanas de la gestación. Además, se produce una continua comunicación materno-filial en el embarazo: «Desde el inicio, y mientras el embrión atraviesa las trompas de Falopio maternas, envía avisos moleculares y la madre responde, estableciéndose un diálogo molecular por el que el embrión recibe ‘energías’ para vivir y ambos se preparan a pasar esos 9 meses de vida en simbiosis».

Conociendo estas realidades biológicas, se entiende la subrogación gestacional como una autentica instrumentalización de la mujer como una ofensa grave contra su dignidad, más todavía si consideramos que, en la mayoría de los casos, se trata de mujeres que cobran por dicho sometimiento contractual. Pero ni siquiera en los casos de altruismo absoluto (que, de hecho, se dan rara vez), esta práctica no se convierte en ética aunque vaya adornada por un ‘buenismo’ estremecedor ya que los riesgos del embarazo no se minimizan por ello. La posible cesárea como forma habitual de terminar estos embarazos, los peligros de una gestación múltiple junto con las restricciones y cuidados durante el embarazo entre otras, son razones suficientes a tener en cuenta a la hora de valorar la dimensión ética del problema.

El antropocentrismo actual exalta la libertad desvinculada de la ley natural y con ello aspira a conseguir unos nuevos derechos sociales desvinculados de la naturaleza moral del ser humano. Algunos quieren presentar el asunto del vientre de alquiler como un avance progresista cuando en realidad no es más que un retroceso en materia de derechos humanos fundado en el relativismo ético que impregna nuestra cultura.

En estos días se discute en reuniones de grupos políticos este tema y se acuerda dejar a los parlamentarios libertad de conciencia para decidir. Yo les recomiendo a sus señorías que antes de decidir tengan buena conciencia para discernir con rectitud sobre su hipotética legalización. Para ello recuerden lo que indicó el Parlamento Europeo en diciembre de 2015: «La práctica de la maternidad subrogada es incompatible con una sociedad civilizada».

Perspectivas de la “maternidad subrogada” en España: la incidencia de la sentencia de Estrasburgo en el “caso Paradiso”

Autor: José Antonio Díez, Profesor Adjunto de Filosfía del Derecho (UNIR)

(Artículo publicado en UNIR Revista http://www.unir.net/revista/ )

“Lo peor que le puede pasar a un recién nacido es que le separen de su madre”.

(Dr. Nils Bergman, neonatólogo)

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Esta revista ha publicado recientemente algunas noticias sobre la maternidad subrogada (en adelante, MS), relativas tanto los aspectos éticos[1], como a las novedades legislativas en el Derecho comparado[2]. En este “post” trataré de aportar algunas consideraciones sobre las propuestas políticas que se están debatiendo en nuestro país sobre una eventual legalización de esta práctica -sin obviar los antecedentes legislativos y jurisprudenciales- y la incidencia que pueda tener en una futura regulación la recientísima sentencia dictada por el Tribunal de Estrasburgo en el caso Paradiso-Campanelli contra Italia[3], que ventilaba la demanda de una pareja a la que la Justicia italiana denegó la inscripción de un niño gestado en Rusia mediante técnicas de MS.

Antes de desarrollar estas ideas, parece oportuno ofrecer una definición, en términos jurídicos, de la MS. En una sentencia del 2011, la Audiencia Provincial de Valencia la definía como “(…) un contrato, oneroso o gratuito, a través del cual una mujer consiente en llevar a cabo la gestación, mediante técnicas de reproducción asistida, aportando o no también su óvulo, con el compromiso de entregar el nacido a los comitentes, que pueden ser una persona o una pareja, casada entre sí o no, que a su vez pueden aportar o no sus gametos»[4].

El debate actual en España:

La posibilidad de una futura regulación de la MS en nuestro país ocupa en las últimas semanas la cabecera de muchos medios de comunicación, y ha estado precedido por la aprobación en algunos Parlamentos autonómicos de iniciativas favorables a esta práctica.

Resulta llamativo (y más en un país como el nuestro, donde el debate ideológico está de ordinario encasillado en posiciones políticas muy marcadas y la “transversalidad” brilla por su ausencia) que este tema suscite un paradójico rechazo entre posturas de izquierda y feministas[5] y adhesiones -entre tibias y entusiastas- en políticos de corte presuntamente conservador.

Desde el Gobierno, el ministro de Justicia anunció en diciembre pasado que, antes o después, se deberá afrontar la regulación de esta nueva realidad social y “establecer algunos límites para evitar que haya un mercadeo, que se convierta en un negocio el encargo de una gestación”. Más lejos, han ido algunos responsables del PP, como Javier Maroto, quien, con vistas al futuro Congreso nacional de su partido, ha adelantado que presentará enmiendas para su legalización porque: “La maternidad subrogada ha permitido tener hijos a muchas familias con garantías protegiendo a los progenitores y a los niños” y, además, se ha “demostrado que tienen un carácter altruista” (sic).

Legislación y jurisprudencia española.

En España está prohibida expresamente la gestación por sustitución. La ley 14/2006, de 26 de mayo, sobre técnicas reproducción humana asistida (LTRHA) establece en el artículo 10, que “será nulo de pleno derecho el contrato por el que se convenga la gestación, con o sin precio, a cargo de una mujer que renuncia a la filiación materna en favor del contratante o de un tercero.    En consecuencia, “la filiación de los hijos nacidos por gestación de sustitución será determinada por el parto.

Tres años después, las reclamaciones de algunas parejas que deseaban inscribir en España a sus hijos gestados mediante MS, llevó a la Dirección General de los Registros y del Notariado (DGRN) a dictar una Resolución, con fecha 18 de febrero de 2009, que permitía la inscripción en el Registro Civil español de los niños nacidos por maternidad subrogada en el extranjero, estableciendo una serie de condiciones. Posteriormente, una Instrucción de la DGRN de 5 de octubre de 2010 sobre régimen registral de los nacidos mediante gestación por sustitución estableció los requisitos para la correcta inscripción de su filiación. Para una parte de la doctrina, esta Instrucción, vendría a legalizar de facto la gestación subrogada, basándose en la obligación de garantizar el interés superior del menor.

Sin embargo, la resolución de la DGRN, tras ser recurrida por el Ministerio Fiscal, fue revocada por la sentencia de 15 de septiembre de 2010, del Juzgado de Primera Instancia nº 15 de Valencia quien, al amparo del principio de jerarquía normativa, estimó que debía otorgarse preferencia al art. 23 de la Ley de Registro Civil, que establece que “Las inscripciones podrán practicarse, sin necesidad de previo expediente, por certificación de asientos extendidos en Registros extranjeros, siempre que no haya duda de la realidad del hecho inscrito y de su legalidad conforme a la Ley española”. Con posterioridad, la STS de 6 de febrero de 2014[6], confirmó la sentencia de instancia, revocando la Resolución de 2009 y anulando la Instrucción de 2010. Este pronunciamiento paralizó e, incluso, denegó las inscripciones en los consulados a partir de ese momento, dejando como única alternativa que el padre biológico acreditara genéticamente su paternidad inscribiendo al niño, y que el otro lo adoptara como sucede en otros países.

El Supremo consideró “(…) contrario a nuestro orden público el reconocimiento por las autoridades del Registro Civil español de la inscripción del nacimiento de los menores, sin que también se exija que en el Registro extranjero existan garantías análogas a las establecidas en España y que no haya duda de la realidad del hecho inscrito y de su legalidad conforme a la ley española”. No admitió el argumento del “interés superior del menor” como medio para conseguir resultados contrarios a la ley, pues “la aplicación del principio de la consideración primordial del interés superior del menor ha de hacerse para interpretar y aplicar la ley y colmar sus lagunas, pero no para contrariar lo expresamente previsto en la misma, y que el establecimiento de una filiación que contradiga los criterios previstos en la ley para su determinación supone también un perjuicio para el menor”.

Legislación internacional:

Hasta el presente, el ordenamiento y las declaraciones de las instancias internacionales, son coincidentes en tres presupuestos que se verían seriamente comprometidos por la legalización de la MS: 1. La prohibición de comerciar con cuerpo humano (entre otros, art. 21  del Convenio sobre Derechos Humanos y Biomedicina, de 4 de abril de 1997, y art. 3 de Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea); 2. El derecho de los hijos a conocer su origen y la identidad progenitores (artículos 7 y 8 de la Convención sobre los Derechos del Niño, de 1989); 3. Nulidad de contratos o cualquier otro instrumento privado con efecto jurídico que tienda a limitar la capacidad jurídica de la mujer (art. 15 de la Convención para la eliminación de la discriminación de la mujer, de 1979)

Por su parte, el Parlamento Europeo ha mantenido una postura constante de oposición a la MS desde que lo abordó por vez primera en 1989[7], hasta las recomendaciones contenidas en el Informe anual sobre los derechos humanos y la democracia en el mundo[8] (Diciembre de 2015, n. 115), que “condena la práctica de la gestación por sustitución, como contraria a la dignidad humana de la mujer, ya que su cuerpo y sus funciones reproductivas se utilizan como una materia prima”; reitera la propuesta de prohibición de esta práctica, que implica la explotación de las funciones reproductivas y la utilización del cuerpo con fines financieros o de otro tipo.

De otra parte, el pasado 23 de noviembre la Comisión de Asuntos Sociales del  Consejo de Europa, decidió posponer sine die, un proyecto de resolución favorable a la maternidad subrogada, presentada por la diputada belga P. De Sutter[9], concluyendo que“a pesar de que hay una amplia mayoría en contra de la subrogación con fines lucrativos, tampoco deben permitirse los acuerdos de subrogación altruistas, ni se debería alentar a los Estados a que permitan este tipo de acuerdos, si quieren establecer unas normas mínimas con miras a la protección de las madres de alquiler y los niños nacidos por sustitución”[10].

La doctrina del TEDH sobre maternidad subrogada

Hasta la resolución del caso Paradiso, la doctrina del Tribunal Europeo de los Derechos Humanos (TEDH) ha estado guiada por las sentencias de 26 de junio de 2014 de los casos Mennesson  y Labassee c/Francia[11] por la que se declara la violación del Art. 8 del Convenio Europeo de los Derechos Humanos (CEDH) sobre el derecho al respeto a la vida privada y familiar. Los recurrentes eran dos matrimonios franceses que contrataron en los Estados Unidos sendas gestaciones por sustitución, por implantación de embriones en el útero de otras mujeres. De dichas gestaciones nacieron, respectivamente, dos niñas gemelas y en el otro una niña, que fueron inscritos en Norteamérica. Sin embargo, la justicia francesa les denegó la inscipción de la filiación y Estrasburgo resolvió que se había vulnerado el art. 8 del CEDH , por el perjuicio que para el interés superior del menor se deriva del hecho de no poder obtener en Francia el reconocimiento de una filiación legalmente reconocida en el extranjero. En este caso, el TEDH antepuso los intereses de los menores nacidos por un proceso de maternidad subrogada al de las propias normas de acceso al registro de cualquier estado miembro de la Unión Europea.

Estas sentencias han ejercido una apreciable influencia en orden al reconocimiento y regulación de la MS España, en concreto, el Ministerio de Justicia se apresuró a anunciar el compromiso de adecuar la legislación española, de forma que se faciliten estas inscripciones[12].

En el caso Padiso-Campanelli, fallado en primera instancia el 27 de enero de 2015[13], la Corte había condenado a Italia a pagar 30.000 euros a otra pareja que había tenido un niño por MS en Rusia, al que se denegó la inscripción en Italia, al estimar que la retirada del niño había sido una violación del respeto a su vida privada y familiar (art. 8 CEDH). El TEDH admitió que la compra de un niño puede constituir el fundamento de una vida familiar protegida por el Convenio, si los compradores han “actuado como padres” durante unos meses. Dedujo de ese hecho que la protección de esta “vida familiar” tenía precedencia sobre el respeto del orden público y que era de interés para el niño ser planteado por sus compradores.

Posteriormente, la Gran Sala, revisó la sentencia, y dictó el 24 de enero de este año una importante decisión que revocaba la anterior, y declaraba que no hubo una violación por Italia de los derechos del Artículo 8 del CEDH.

Aunque esta última sentencia, no puede interpretarse como un rechazo a la legalización de la MS, ha entendido, contrariamente a su decisión anterior, que las autoridades italianas podían retirar legítimamente a los padres compradores la custodia de un hijo obtenido ilegalmente por MS, devolviendo, de ese modo, a los Estados europeos la posibilidad de luchar contra la subrogación internacional.

En este caso, la Corte aprecia algunas diferencias con las sentencias Mennesson y Labassée, en la medida en que el niño no tiene conexión biológica con los compradores italianos: fue “producido” por 49.000 euros por una sociedad moscovita con gametos de otras personas. Las autoridades italianas, al darse cuenta de la violación de las leyes internacionales y del orden público italiano, decidieron -en interés del niño- retirarle de la custodia de sus compradores para que lo pusieran en cuidado para su adopción. El niño había vivido menos de seis meses con sus compradores.

La Gran Sala apreció la falta de vida familiar, incluso de hecho (§ 157), entre los peticionarios y el niño, por la ausencia de vínculo biológico entre ellos, la corta duración de la relación y la “incertidumbre” de los lazos desde una perspectiva jurídica, y que “a pesar de la existencia de un proyecto parental y la calidad de los vínculos emocionales”, sólo la vida privada del peticionario había sido afectada por el retiro del niño. sin que ese hecho significara una violación de sus derechos en el sentido del artículo 8 CEDH. Sin embargo, juzgó que el objetivo legítimo de la retirada del niño era la defensa del orden y la protección de los derechos y libertades de los demás, en particular la protección de los hijos en lo que respecta a la filiación, alterando la prioridad de intereses que habían manifestado las sentencias de 2014.  Además, consideró que las autoridades italianas habían alcanzado un equilibrio justo entre los diferentes intereses en juego, manteniéndose dentro del amplio margen de apreciación de disponen los Estados para regular esta materia.

El TEDH recuerda, en fin, que “(…) la Convención no reconoce el derecho a ser padre” y que “los intereses públicos” prevalecen sobre el “deseo de ser padres” de los peticionarios. Por otra parte, era legítimo retirar al niño, pues “acordar dejar que el niño se quedara con los solicitantes (…) habría equivalido a legalizar la situación creada por ellos en violación de importantes normas del derecho italiano” (§ 215).

La sentencia Paradiso no sienta, ni mucho menos, una doctrina firme sobre la legalidad de la MS. Como en otros casos donde se plantean supuestos conflictivos (aborto, matrimonio homosexual, eutanasia) para los que los Estados dan soluciones diversas, acaba apelando al principio del margen de discrecionalidad de las legislaciones internas, para no entrar del todo en el fondo de la cuestión. De todos modos, propone algunas claves y establece algunos límites para evitar una aceptación acrítica, por parte del legislador, de la regularización de la MS, en particular la apelación a una situación de hecho propiciada por los interesados y contraria al ordenamiento de un país, para imponerla al legislador en base a una lógica de “fait accompli”.

Por otro lado, en lo que atañe a nuestro país, pienso que el legislador debería ser mucho más cauteloso de cara a una eventual legalización de la MS: junto con los indiscutibles reparos éticos que suscita la MS, la sentencia Paradiso cuestiona, sin anular, algunos de los fundamentos principales de los casos Labassée y Menneson, y se aproxima mucho más a los presupuestos sentados por nuestro TS en la sentencia de 6 de febrero de 2014.

 

[1] http://www.unir.net/derecho/revista/noticias/la-maternidad-subrogada-frente-a-la-etica-y-el-derecho/549201566132/

[2] http://www.unir.net/derecho/revista/noticias/otro-pais-dice-no-a-la-maternidad-subrogada-camboya/549201568426/

[3] TEDH Gran Sala, caso Paradiso y Campanelli contra Italia, nº 25358 de 24 de enero de 2017.

[4] Sentencia n.º 826 de la Sección 10.ª de la Audiencia Provincial de Valencia, de 23 de noviembre de 2011.

[5] La eurodiputada E. Valenciano (PSOE), con ocasión con ocasión de la discusión del Informe anual sobre los derechos humanos y la democracia en el mundo se preguntaba si los vientres de alquiler pueden ser un modo de explotación de los cuerpos de los más pobres http://www.europarl.europa.eu/sides/getDoc.do?type=CRE&reference=20151216&secondRef=ITEM-015&language=ES&ring=A8-2015-0344  En un sentido similar, se manifestó Beatriz Gimeno (Podemos) en el debate celebrado en la Asamblea de Madrid en marzo pasado http://www.religionconfidencial.com/iglesia-estado/maternidad-Podemos-PSOE-PP-Cs_0_2675132478.html Más contundente aún es la postura de la Federación Española para la Defensa de la Sanidad Pública (FEDSP), comunicado de junio pasado “cuando el embarazo no responde a los propios deseos de maternidad, sino que está  forzado para satisfacer el deseo de otr@s, y/o condicionado por su situación socioeconómica, se está reforzando la desigualdad de género al situar su cuerpo a disposición de los demás. Las políticas públicas deben ser garantes de los derechos, no de los deseos individuales”.

[6] http://noticias.juridicas.com/actualidad/noticias/3533-los-hijos-nacidos-de-vientre-de-alquiler-no-pueden-ser-inscritos-en-el-registro-civil-espanol/

[7] Resolución A 2-372/88, de 16 de marzo de 1989, n. 11: acordó la prohibición de toda forma de maternidad bajo comisión, instando a que se declarase punible la mediación comercial, y las campañas que promueven tal actividad.

[8] http://www.europarl.europa.eu/sides/getDoc.do?pubRef=-//EP//NONSGML+REPORT+A8-2015-0344+0+DOC+PDF+V0//ES

[9] http://assembly.coe.int/nw/xml/News/News-View-EN.asp?newsid=6355&lang=2&cat=8

 

[10] http://assembly.coe.int/nw/xml/XRef/Xref-XML2HTML-en.asp?fileid=23015&lang=en

[11] Asuntos 65192/11 (Mennesson c/ Francia) y 65941/11 (Labassée c/Francia) de 26 de junio de 2014., Vid. Texto sentencia en http://hudoc.echr.coe.int/eng-press?i=003-4804614-5854905

[12] http://noticias.juridicas.com/actualidad/noticias/3927-justicia-se-compromete-a-adecuar-la-legislacion-para-facilitar-la-inscripcion-en-el-registro-civil-de-los-ninos-nacidos-de-039;vientres-de-alquiler039;/

[13] Demanda nº 25358/12 de 27 de enero de 2015.

Inauguración del Curso de Experto Universitario en Ética para Sanitarios

El Decano de la Facultad de Medicina, el Dr. Pablo Lara, preside el acto inaugural en el que diferentes representantes de la UMA y el Hospital El Ángel dan comienzo a la segundo curso académico de funcionamiento de la Cátedra.

Dres. Mora, Núñez de Castro, Lara (Decano de Medicina), Fdez.-Crehuet y Viola.
Dres. Mora, Núñez de Castro, Lara (Decano de Medicina), Fdez.-Crehuet y Viola.

La Cátedra de Ética Médica Hospital El Ángel promueve un marco formativo en el que se convocan a todas las profesiones sanitarias unidas en el vínculo común de la ética, entendida como disciplina transversal de las profesiones que tienen entre sus objetivos el cuidado de los pacientes.

Estos cursos de expertos representan una oportunidad excepcional para proporcionar referencias éticas, deontológicas y legales para la toma de decisiones en la actividad habitual de las diferentes profesiones sanitarias. Entre sus objetivos el curso trata de proporcionar argumentos que ayuden a los profesionales  sanitarios a mantener actitudes y conductas irreprochables  acordes con las expectativas de la comunidad

El Dr. Núñez de Castro, ponente invitado de la jornada, insistió en que donde existe la filotecnia —amor a la técnica—, debe existir inequívocamente la filantropía —amor al hombre—, y que por tanto el avance de la medicina ha de centrar sus esfuerzos en la técnica, pero también en discernir cómo debe ser aplicada respetando y amando al ser humano. En ese equilibrio reside la ética médica.

El Dr. Nuñez de Castro durante su intervención
El Dr. Nuñez de Castro durante su intervención

El Director de la Cátedra, Dr. Joaquín Fernández-Crehuet, aprovechó su intervención para agradecer al Hospital El Ángel en la persona de su Director Dr. Viola Figueras, como Institución apadrinadora de la Cátedra, al Decano de la Facultad de Medicina y a los alumnos asistentes. En su intervención, resaltó la importancia de la ética como fundamento de un nuevo humanismo médico que tiene que estar presente en todas las actividades sanitarias. Los pacientes no son mecanismos que no funcionan, sin personas que necesitan ser atendidas de acuerdo a la dignidad que posen por el hecho de ser personas,

El Subdirector Académico, el Dr. Juan Antonio Mora Mérida agradeció especialmente a los alumnos el interés que manifiestan por el aprendizaje de la ética y resaltó que el curso oferta un espacio de reflexión y debate  que es fundamental para la formación de buenos profesionales.

asistentes-conferencia-inaugural

Por último, cerró el acto el Dr. Pablo Lara, quien quiso reconocer la necesidad de este foco de estudio en torno a la ética, como dimensión esencial en la medicina. Además quiso aprovechar para elogiar al centro hospitalario que da nombre al proyecto, “no solo por su papel esencial al ser patrocinadores de la Cátedra, con lo que esa aportación supone para su desarrollo, sino también por su acuerdo marco de colaboración con la UMA, a través del cual los alumnos de medicina pueden recibir en las instalaciones del Grupo HLA la tan necesaria formación práctica universitaria”.

El Director de la Cátedra de Ética Médica Hospital El Ángel participó en en III Congreso Nacional de Deontología Médica

Clausura del IV Congreso Nacional de Ética Médica en Alicante.
Clausura del III Congreso Nacional de Ética Médica en Alicante.

Los días 19-20 y 21 de Mayo se ha celebrado en Alicante el III Congreso Nacional de Deontologia médica. “La Deontologia nuestra esencia y guía” ha sido el hilo conductor del Congreso,

En el acto de clausura el Dr. joaquin Fernández-Crehuet Director de la Cátedra de ética Médica “Hospital El Angel” presentó el IV Congreso Nacional  que se celebrará en Málaga en abril de año próximo. En su presentación, el Dr. FC, adelantó que el motivo fundamental versará sobre el humanismo ante los nuevos retos de la Medicina.

Adaptar la ética médica a la “excelencia” que exige actualmente la sociedad, definir las competencias entre médicos, otros profesionales y los colegios para evitar conflictos y que los colegios profesionales cumplan su función social ejerciendo la vigilancia deontológica con rigor y credibilidad para lo cual deben asumir el liderazgo ético que les corresponde, han sido algunas de las propuestas expresadas en el III Congreso de Deontología Médica que ha reunido en Alicante a 150 profesionales de colegios de toda España.

Valores de la ética médica

El anfitrión, Dr. José Pastor, presidente del Colegio de Médicos de Alicante, fue precisamente quien puso de manifiesto que es preciso adaptar la pujanza de la ética médica a los nuevos tiempos, porque “la sociedad demanda una excelencia que debe ser respondida”. Los valores de la ética profesional, según puso de manifiesto, “han debido conjugarse con nuevos valores” y, de esta forma, “la beneficencia y no maleficencia han sido superados porque la sociedad exige excelencia en nuestra labor”.

El Dr. Juan José Rodríguez Sendín, presidente de la Organización Médica Colegial (OMC), reconoció su satisfacción porque la Deontología “haya pasado de pertenecer a unos cuantos ilustrados a impregnar lo más cotidiano de la actividad médica” y, por este motivo, celebró que la investigación y estudio de la ética estén cada vez más presentes en la vida diaria de los colegios, aunque reconoció que “hay que hacer un esfuerzo para incorporarla al quehacer diario”

Liderazgo de los colegios

Los colegios deben ejercer el liderazgo de la ética médica de manera inexcusable, según puso de manifiesto el Dr. Rogelio Altisent, uno de los mayores referentes de ética y deontología en España, actual director de proyectos académicos de la Cátedra de Profesionalismo y Ética Clínica de la Universidad de Zaragoza. Para él, el concepto de Ética Médica es un “conjunto de valores y normas que definen la buena práctica profesional y que es lo que se denomina “profesionalismo”, que abarca la ética del ejercicio profesional y la Deontología.

No basta con cumplir la ley

Para Altisent, la trascendencia que tiene la atención sanitaria en la sociedad obliga a reflexionar en que “no es suficiente cumplir la Ley para ser un buen médico” y en que la adhesión a un Código de Deontología supone un compromiso mayor del que exige la legislación y dijo que “este modelo está supeditado a que los colegios profesionales cumplan su función social ejerciendo la vigilancia deontológica con rigor y credibilidad”, es decir, que “ejerzan el liderazgo de la Ética Médica”.

La ética en la gestión de los recursos sanitarios fue otro de los temas abordados en el Congreso en el que se puso de manifiesto que los pilares de la profesión médica no solo son la ciencia y la ética, sino que hay que tener también en cuenta la política sanitaria, aquella que “promueve el bien sin discriminación” y la economía desde el punto de vista de la sostenibilidad, algo que, en opinión del Dr. Rodriguez Sendin, conlleva que “ser ético es ser eficiente y no es ético ser ineficiente”.

Cuestiones deontológicas en torno a las vacunas; la relación asistencial con los pacientes menores teniendo en cuenta los nuevos cambios legislativos, la deontología de lo cotidiano; consideraciones ético deontológicas de la mediación sanitaria, y el “incierto” futuro de la medicina basada en la hegemonía de la ciencia y el mercado, fueron otros de los temas abordados en este Congreso.

Dr. J.A. Trujillo: La medicina se desangra. La economía ha conseguido que los médicos no nos ocupemos de la medicina.

Los Dres. Trujillo y Fernández Crehuet, junto cn Jose Antonio Díez al finalizar la conferencia
Los Dres. Trujillo y Fernández Crehuet, junto cn Jose Antonio Díez al finalizar la conferencia

El pasado día 5, se celebró la última de las sesiones académicas ordinarias del Curso de Expertos en Ética Médica. Esta conferencia final no pudo contar con mejor ponente: el Dr. José Antonio Trujillo, médico de familia, novelista y, ex Director médico del Hospital Carlos Haya, entre 2002 y 2010.

Su intervención constó de tres partes. En la primera desarrolló el tema “La medicina basada en el humanismo”; posteriormente hizo una breve síntesis del libro del mismo título que acaba de publicar . Para finalizar, hubo un animado debate sobre las cuestiones médicas más candentes en que se manifiesta esa necesidad de un mayor empeño y formación humanística en el ejercicio del quehacer médico.

Para el Dr. Trujillo: “La civilización occidental nos ha regalado el humanismo, ese ideal de integralidad objetiva e integridad subjetiva, de superabundancia enriquecedora de sí mismo y de los demás, y no quiere perder su oportunidad en estos momentos de desorientación generalizada.
La Medicina basada en el Humanismo es la Medicina con alma. Petronio nos dejó escrito: «Medicus enim nihil aliud est quam animi consolatio» (El médico no es otra cosa que el consuelo del alma).
Ser médico humanista es una forma de estar en sociedad. No es un añadido circunstancial. Es una opción personal y profesional de mostrarse a las personas que acuden a él. No es cosmética con color de cultura y aroma de esnobismo. Es compromiso con las personas y apuesta radical por una forma de entender al hombre y la vida. El médico humanista no percibe el legado recibido como bisutería intelectual sino como carga que debe cuidar y transmitir. Apostar por el humanismo es apostar por una forma de vida que se construye desde los valores y con la intención de que nuestras vidas dejen poso en la historia”.

Como síntesis práctica de los presupuestos humanistas que deben alimentar a la medicina, propuso un Decálogo del Médico humanista:

I. Respetar la vida humana, velar por la dignidad de la persona y cuidar la salud del individuo y la comunidad, son sus deberes primordiales.

II. Su primera obligación moral es la de ser competente científicamente en el arte de la Medicina.
III. La libertad, la dignidad, la justicia y la bondad serán los principios éticos que informen su labor diaria.
IV. Al modo humano de enfermar se le exigirá un trato también humano con los pacientes.
V. Deberá poseer ideas, valores y modos de expresión provenientes del Humanismo. Tendrá predilección por el uso y cuidado de las palabras.
VI. Se relacionará con el paciente con respeto, con afán de empatizar con él y le mostrará un nuevo marco de encuentro de mayor igualdad, donde puedan tomarse decisiones de forma compartida.
VII. Deberá ser consciente de sus deberes con la comunidad, y apostará por la salud pública y la sostenibilidad de los sistemas sanitarios.
VIII. Tratará a sus colegas con la debida deferencia, respeto y lealtad, sea cual fuere la relación jerárquica que exista entre ellos, a la vez que compartirá su saber de una forma generosa.
IX. Reconocerá en la Salud 3.0 una nueva oportunidad de encuentro con los nuevos e-pacientes y e-profesionales, y fomentará el uso de sus herramientas tecnológicas con la intención de crecer compartiendo.
X. Tendrá el derecho a objetar científicamente o en conciencia a las demandas irracionales o antihumanas de sus pacientes u otros profesionales de la salud u organismos sanitarios.

 

 

Dr. Ismael Herruzo: “El método deliberativo en la resolución de los dilemas éticos” en Medicina

El Dr. Herruzo durante su intervención
El Dr. Herruzo durante su intervención

El pasado 7 de abril, tuvimos el privilegio de escuchar al Dr. Ismael Herruzo, Jefe de Servicio de Oncología Radioterápica del Hospital Regional Universitario de Málaga y Profesor en la Facultad de Medicina de la Universidad de Málaga.

Su intervención versó sobre “EL METODO DELIBERATIVO EN LA RESOLUCION DE DILEMAS ETICOS” en Medicina.

El hilo conductor de su exposición fue el análisis del método deliberativo como instrumento para la resolución de casos, especialmente en el seno de comités de ética hospitalarios.

El método deliberativo es principialista, basa sus premisas en el abordaje de “dilemas” en que entran en juego los principios éticos básicos en bioética. Este tipo de conflictos se suelen examinar en dos niveles distintos:

El nivel público, integrado por los principios de no-maleficencia y justicia, propios de una “ética de mínimos” y es exigible coercitivamente.

El nivel privado compuesto por los principios de autonomía y beneficencia, propios de una “ética de máximos”, y que variarán en función del sistema moral de cada individuo.

Fue el filósofo R. Dworkin quien propuso la aplicación del método deliberativo (en principio, empleado en el debate político y social) a la bioética. «La ética en general, y la bioética muy en particular –dice Dworkin-, tienen y no pueden no tener por método la deliberación. La bioética es deliberativa. O mejor aún, la bioética es, debe de ser, tiene que ser una escuela de deliberación».

Por su parte, el profesor D. Gracia considera que la deliberación, busca analizar los problemas en toda su complejidad, ponderando tanto los principios y valores implicados como las circunstancias y consecuencias del caso; y tratando de identificar todos o, al menos, la mayoría de los cursos de acción posibles, entre los cursos extremos, para proponer un curso óptimo de acción, que  no está en los extremos, sino en el medio o cercano a él, siguiendo el concepto aristotélico de virtud o prudencia, como punto medio entre extremos.

La deliberación es un método, un procedimiento que opera en distintas fases cuando se afronta la discusión de los casos:

  1. Presentación del caso por la persona responsable de tomar la decisión.
  2. Discusión de los aspectos clínicos de la historia.
  3. Identificación de los problemas morales que presenta.
  4. Elección por la persona responsable del caso del problema central que a él le preocupa y quiere que se analice.
  5. Identificación de los valores en conflicto.
  6. Identificación de los cursos extremos de acción.
  7. Búsqueda de los cursos intermedios.
  8. Análisis del curso de acción óptimo.
  9. Decisión final.
  10. Comprobación de la consistencia de la decisión tomada, sometiéndola a:
  11. “Decisión final del responsable del caso clínico”, que consulto al comité.

El Dr. Herruzo dedicó la a segunda parte de su intervención al análisis del funcionamiento del método deliberativo en 5 “escenarios” que plantean muchos pacientes que se encuentran en la fase terminal de su enfermedad: la eutanasia, la limitación del esfuerzo terapéutico, los posibles rehazos de tratamientos; la sedación paliativa y la suspensión de determinados cuidados básicos, como la alimentación y la hidratación.

 

Diagnóstico genético preimplantacional, ¿es ético su uso para prevenir el riesgo de enfermedades?

Diagnóstico genético preimplantacional, ¿es ético su uso para prevenir el riesgo de enfermedades?
25 febrero

Se comenta en el periódico EL Mundo (4-02-2016), que se va a utilizar el diagnóstico genético preimplantacional para detectar si unos embriones, producidos por fecundación in vitro, son portadores del gen BRCA, que como se sabe es un factor de riesgo para padecer en la edad adulta cáncer de mama, para implantar posteriormente aquellos que no sean portadores de dicho gen.

La noticia de El Mundo se refiere específicamente a una mujer con riesgo de padecer cáncer de mama, pues  al menos tres generaciones anteriores a ella lo habían padecido en algún miembro de la familia, y que deseando tener un hijo, quiere asegurarse de que el mismo no sea portador de gen BRCA. Con esta intención se obtuvieron 11 embriones tras fecundación in vitro, a los que se les practicó el diagnostico genético preimplantacional para comprobar si eran portadores del gen en cuestión, comprobándose que tres de ellos no lo eran. De estos se implantaron dos y se congeló uno, por si en un futuro los padres desearan promover un nuevo embarazo.

Tras la implantación de los dos embriones sanos nacieron dos niñas, por supuesto ambas libres del BCRA, por lo que es presumible que éstas no tengan el riesgo de padecer el cáncer de mama en su edad adulta.

Al parecer, hasta ahora, esta es la tercera vez que se utiliza el diagnóstico genético preimplantacional con la finalidad de detectar a portadores del BRCA. Los responsables médicos de este caso afirman, que es un logro importante conseguir, por fecundación in vitro, niños que nazcan sin ser portadores del referido gen.

Sin embargo, esta práctica tiene objetivos inconvenientes éticos. Solo vamos  considerar dos de ellos. El primero, hace referencia al número de embriones que se pierden con esta práctica. En este caso fueron 8 los eliminados por ser portadores del BRCA con el agravante de que no se eliminan por ser portadores de una enfermedad, sino por un riesgo de enfermedad.

Por lo que nos preguntamos si es ético eliminar a un ser humano por ser portador de un riesgo de enfermedad que hipotéticamente pudiera desarrollarse en un futuro. Nosotros somos de la opinión que en ningún caso, pues la vida humana tiene un valor intrínseco en sí mismo, consecuencia de su dignidad propia, que no se ve afectado por la calidad de dicha vida, por lo que no es ético eliminarla en cualquier circunstancia.

El segundo aspecto considerar es en qué medida puede ser significativo el riesgo de enfermedad para esos embriones que se han eliminado. Se sabe, que efectivamente los embriones portadores del BRCA tienen aproximadamente un 30% de posibilidades de desarrollar un cáncer de mama en la edad adulta. ¿Pero quién se atrevería a afirmar que dentro de 40 o 50 años, que es cuando posiblemente el cáncer pudiera presentarse, en caso de que lo hiciera, no pudiera ser tratado adecuadamente?

Es por ello, por lo que nos preguntamos si es ético privar a un ser humano de su posibilidad de vivir por ser portador de riesgo de padecer una enfermedad que es previsible que en un futuro pueda ser tratada con total eficacia.

En relación con ello, nos parece de interés recordar lo que está ocurriendo con el sida, enfermedad mortal hace unos años, y que como consecuencia de los tratamientos desarrollados en los últimos años ha pasado de ser una enfermedad mortal a ser una enfermedad crónica de larga duración.

Nos parece, por tanto, que es médicamente muy problemático admitir que un riesgo de enfermedad, como es el caso de los embriones portadores del BRCA, sea causa suficiente para justificar su eliminación, lo que por otro lado pensamos que en ningún caso es éticamente admisible.

justo aznar Definitiva

Resumen de la Conferencia de D. Enrique Villanueva: “Autonomía del paciente versus autonomía del médico”.

El Dr. Villanueva durante su intervención
El Dr. Villanueva durante su intervención

(Curso de Expertos en Ética Médica, 14 de enero de 2016)

La relación médico-paciente debe estar presidida por la ciencia, pero mucho más por la compasión y el amor al paciente.

Al tratar de identificar los rasgos peculiares de la medicina actual, hemos de preguntarnos primero de qué medicina estamos hablando; se trata de una Medicina de alto coste y que abusa de la tecnología, que incurre en con frecuencia en la obstinación terapéutica, muy burocratizada, con una mala distribución de los recursos; que engendra médicos capaces pero deshumanizados, ambiciosos y arrogantes. Todos esos elementos desembocan en un deterioro de la relación médico paciente, una medicina, a la postre, defensiva, que trata en muchos casos de precaverse contra las denuncias por mala praxis.

Se hace por tanto necesario, reivindicar el “rostro humano” de la medicina. Redescubrir las raíces de este noble saber del que decía Pellegrino que es “la más humana de las artes, la más artística de las ciencias y la más científica de las humanidades”.

Las relaciones médico-paciente a lo largo de la historia han estado guiadas por distintos paradigmas

  1. Paternalismo. La relación entre ambos siempre será, en cierto modo, asimétrica (enfermo), regida por el principio de beneficencia.
  2. Autonomismo. Paradigma: decisión tras información. El paciente, sin dejar del todo de serlo, es ya un paciente “ilustrado”, aunque con frecuencia “mal ilustrado”. En este contexto el peligro es que la relación médico-paciente se deteriore y desemboque en una judicialización de la medicina. La relación médico-paciente se asemeja cada vez más a la que configura un contrato de prestación de servicios: el paciente pasa a ser un usuario de servicios médicos, pero se olvida que la medicina es una ciencia falible. No desaparece aquí, con todo, el paternalismo, pues en este paradigma el médico se convierte en garante, especialmente en esas circunstancias en que se haga preciso acudir al consentimiento por representación, porque el paciente no está en condiciones de decidir por sí mismo. Para Dr. Villanueva, en este caso, el paradigma debería ser el de beneficencia. Más que la opinión de la familia (donde tantas veces es difícil encontrar unanimidad e imparcialidad), el médico es quien puede velar por el paciente de modo más desinteresado e informado. Ahora, aunque se aboga por pasar toda la responsabilidad al paciente, hay paradójicamente, un deseo y una tendencia, es volver al principio de beneficencia. El 70% de las denuncias contra médicos tienen como base la falta o la cumplimentación deficiente del consentimiento informado.
  3. Autonomismo excluyente: los tradicionales principios de autonomía, beneficencia y justicia, son sustituidas por un autonomismo radical del paciente: el único deber que tiene el médico es el de proporcionar un diagnóstico y limitarse en lo demás a los deseos del paciencia. Es una medicina “satisfactiva”, con ella, señaló el Dr. Villanueva, enterramos el principio de beneficencia y, con él, la misma medicina.

Buena muestra de esos cambios de paradigma en la relación médico paciente es la evolución de la legislación española sobre el consentimiento para tomar decisiones sobre la propia salud y el propio cuerpo. Desde el Código penal de 1963, en que el consentimiento era irrelevante a las altas cotas de libertad y autonomía, que consagró la Ley General de Sanidad de 1986 y que ratifica la ley 41/2002 de autonomía del paciente, aunque no llegue a la disposición irrestricta del propio cuerpo y de la propia vida.

Los Dres. Fernández-Crehuet y Villanueva, junto a José Antonio Díez
Los Dres. Fernández-Crehuet y Villanueva, junto a José Antonio Díez

El acto médico, en opinión del Prof. Villanueva, es siempre bilateral y sinalagmático. En este sentido, son muy clarividentes las palabras de Laín Entralgo: “el médico es un posibilitador de esperanzas”. En el nuevo paradigma, guiado por el principio de autonomía excluyente, el deber de cuidar no existe, ese deber viene condicionado a que el paciente lo pida.

Los pacientes, según el Prof. Villanueva, deben ser tratados como una “minoría” a la que corresponden una serie de derechos fundamentales: Cuidados médicos, sin ninguna discriminación; derecho a la Información sobre su estado de salud; respeto a libertad y convicciones; respeto a su dignidad e intimidad.

Los enfermos son reconocidos como “minoría”, pero los médicos deberían reconocidos también como tales, enfatizó el Dr. Villanueva, y tener garantizados una serie de derechos específicos fundamentales: la libertad de método y de prescripción y la objeción de conciencia. Los médicos son una minoría que precisa de una protección legal. En la época de los derechos, los médicos también deben gozar de un catálogo de derechos.

Como conclusión de su intervención, alertó de los peligros que acechan a la libertad de prescripción del médico y de método; de una parte, las graves limitaciones al mismo impuestas de la Ley del Medicamento, en su artículo 2.4: “La prescripción y dispensación de medicamentos y productos sanitarios deberá realizarse de acuerdo con los criterios básicos de uso racional que se establecen en esta Ley”. Por otra, las restricciones impuestas por fichas técnicas y protocolos que atan de pies y manos a los médicos