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Treinta años desde que los malagueños tienen acceso a la litotricia (NP Hospital El Ángel)

  • La primera unidad de litotricia para los malagueños fue creada en junio de 1987 por el Dr. Duarte Vázquez y su equipo. Supuso la segunda de toda Andalucía, la primera en un hospital privado.
  • Actualmente el mismo equipo de urólogos permanece a la vanguardia de la técnica treinta años después, en la Unidad de Litotricia del Hospital HLA El Ángel.
Dr. Fernández Torres, de la Unidad de Litotricia

La litotricia en Málaga ha cumplido treinta años. Tres décadas de innovación en el campo de la utilización de las ondas de choque para pulverizar piedras en el riñón forman parte del desarrollo de nuestra sanidad. La tecnología ha evolucionado constantemente para lograr hitos como la absoluta eliminación del dolor y de la sedación.

Las ondas de choque pueden parecer algo corriente a día de hoy, pero el Dr. Duarte Vázquez y su equipo de urólogos fueron unos verdaderos pioneros hace treinta años. Lo inusual es que hayan logrado serlo hasta el día de hoy, y que sigan permaneciendo a la cabeza de la especialidad en Málaga en el Hospital HLA El Ángel, donde actualmente son los responsables de la Unidad de Litotricia del centro.

Los urólogos que forman la unidad llevan trabajando juntos desde 1987, los Dres. Fernández Torres, Galacho Bech, Pérez Rodríguez y Duarte Vázquez, han cimentado su éxito sobre dos claves: la formación continua y la utilización de la tecnología más moderna. En definitiva son un equipo humano y técnico a la última, por cuyas manos han pasado más de 10.000 pacientes en estos treinta años.

Uno de los mayores logros durante el desarrollo de la técnica es haber eliminado durante el procedimiento tanto el dolor como la sedación. Ahora el tratamiento es ambulatorio e indoloro gracias a la maquinaria de la que disponen en HLA El Ángel. Además, en el caso de su unidad, una característica única es que el tratamiento está siempre realizado por un urólogo.

Desde el punto de vista técnico, la unidad dispone de un equipo piezoeléctrico. Este genera las ondas de choque gracias a unas piezas de cerámica en movimiento que son estimuladas eléctricamente. Además se utiliza un ecógrafo para localizar la piedra, y de este modo se evita radiar tanto al paciente como al médico. Esta dotación de última tecnología no es frecuente. Las máquinas convencionales de ondas de choque eran electro hidráulicas (ya en desuso), y las más habituales hoy en día son electromagnéticas. Su aplicación suele ser dolorosa, por lo que generalmente requieren sedación.

La litotricia es una técnica que emplea la onda de choque para pulverizar piedras presentes en el organismo, para que el paciente pueda expulsarlas por vías naturales sin dolor, evitando la cirugía.

Por otro lado, el potencial del equipamiento de la sala de litotricia cuenta con otras aplicaciones menos conocidas. En la disciplina de la ortopedia se emplea para tratar tendinopatías. Las más frecuentes son la tendinitis rotuliana, la fascitis plantar, el espolón calcáceo o los codos de tenista y de golfista. La aplicación de las ondas de choque sobre estas patologías permite evitar infiltraciones e intervenciones quirúrgicas en aquellos casos en los que remite la lesión de este modo menos invasivo.

La unidad además está equipada con un equipo laser holmiun de última generación para la destrucción de las litiasis que no pueden ser tratadas con la litotricia extracorpórea.

Para los próximos treinta años

El Dr. Fernández Torres, actual responsable de la unidad en HLA El Ángel, sabe que mientras ejerzan la medicina su visión será la de permanecer a la cabeza de la técnica como unidad de vanguardia, como ya lo fueron en el año 1987 y siguen siéndolo a día de hoy.

No se sabe exactamente cómo se avanzará en la especialidad en los próximos años, pero lo que sí es seguro es que la formación continua y la inversión en equipamiento seguirán siendo dos de las máximas en la filosofía de este equipo de médicos que hace tres décadas apostó por dotar a la provincia de esta novedad que hoy puede parecernos cotidiana.

Sobre HLA Grupo Hospitalario

El Grupo Hospitalario HLA está compuesto por 15 hospitales integrados con 27 centros médicos multiespecialidad y una red de unidades de referencia en tratamientos de última generación. 40 clínicas dentales, 8 unidades de reproducción asistida, 25 clínicas oftalmológicas dotadas de la más avanzada tecnología y 435 centros de análisis clínicos completan la estructura que HLA pone a disposición de sus pacientes. Con más de 1250 plazas de hospitalización HLA es un referente en la atención hospitalaria y ambulante. Más de 30 años de experiencia y presencia en seis países configuran un modelo de atención que  basa su filosofía en el trato humano, la excelencia, el liderazgo, la responsabilidad y la especialización.

Más información                                             

Carlos Torres Ugarte

carlos.torres@grupohla.com

639 18 56 60

ECOENDOSCOPIA, UN EXCELENTE MEDIO DIAGNÓSTICO PARA TUMORES DEL APARATO DIGESTIVO

logo_elangel.aspxNOTA DE PRENSA. HOSPITAL DE EL ANGEL, GRUPO HLA

 

La Unidad de Digestivo de Hospital El Ángel Grupo HLA incorpora un equipo de ecoendoscopia dignostica y terapéutica que aporta a través de una doble imagen una visión completa del interior del aparato digestivo, que permite evitar cirugías.
Obtener información del interior del aparato digestivo es clave durante el proceso diagnóstico. En ocasiones se dan síntomas que podrían estar revelando de igual manera enfermedades diferentes. Es por ello que se recurre a pruebas como la endoscopia o la ecografía para ver qué sucede en el interior del organismo y poder detectar diferentes patologías o la naturaleza de formas anómalas.
La Ecoendoscopia o Ultrasonografía EUS une estas dos técnicas en un solo aparato de última tecnología para conseguir cortes ecográficos desde el interior del tubo digestivo en todos los planos del espacio y en todas las localizaciones donde llega el endoscopio. De esta manera hay dos métodos de imagen en uno para conseguir recabar muchos más datos que permitan conocer la naturaleza del problema.
El Dr. Víctor Aguilar es el encargado de llevar a cabo esta técnica en el Hospital El Ángel Grupo HLA, que “supone un gran avance ya que gracias a ella se puede saber con precisión qué tratamiento seguir sin la necesidad de recurrir a una cirugía. De esta manera se evitan los riesgos de pasar por quirófano y se acorta el tiempo de recuperación”, según explicó el propio Aguilar.
El Dr. Aguilar mostrando el Ecoendoscopio
Es una técnica compleja, puesto que el médico debe conocer bien el proceso patológico que se investiga, así como poseer habilidad técnica en endoscopia digestiva y experiencia en ecografía, lo que implica un aprendizaje prolongado, y una gran experiencia.
El uso de la prueba se lleva a cabo al detectar una anormalidad, como una protuberancia o lesiones, desctubiertas en una endoscopia anterior. La ultrasonografía EUS ofrece una imagen detallada de la anomalía, que puede ayudar al médico a determinar su naturaleza y a decidir cuál es el mejor tratamiento.
Ecoendoscopia y cáncer
Este examen ayuda al médico a determinar el alcance de ciertos tipos de cáncer de los sistemas digestivo y respiratorio. También le permite evaluar con precisión la profundidad del cáncer y si éste se ha extendido a las glándulas linfáticas o estructuras vitales adyacentes, como por ejemplo los vasos sanguíneos más importantes.
Además, el procedimiento puede ser utilizado para diagnosticar enfermedades del páncreas, el conducto biliar y la vesícula cuando otros estudios no son concluyentes o son contradictorios.
En algunos pacientes, puede utilizarse para obtener biopsias con aguja de una protuberancia o lesión que ayudan al médico a determinar cuál es el tratamiento más adecuado.

Las células madre engendran curaciones pero también fraudes

Tres mujeres han quedado ciegas tras recibir una “terapia” con células madre en una clínica de Florida. El caso se publica en NEJM, junto al de otra paciente en Japón donde las células iPS han frenado su degeneración macular.

S.M.B | soniamb@diariomedico.com   |  Diario Médico 15/03/2017

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Dos casos que se publican esta semana en The New England Journal of Medicine (NEJM) ilustran los extremos a los que puede llevar la aplicación de terapias innovadoras: en uno de ellos, un supuesto “tratamiento” con células madre dejó ciegas a tres pacientes con degeneración macular asociada a la edad (DMAE) en una clínica de Florida, en Estados Unidos; en el otro, un grupo de médicos japoneses, del prestigioso Centro Riken de Biología del Desarrollo, detuvo la pérdida de visión de otra paciente también con DMAE, gracias al injerto de capas de epitelio pigmentario retiniano obtenidas a partir de células de pluripotencialidad inducida (iPS). Es la cara y la cruz de lo que la población entiende, de forma laxa, como terapias con células madre, un término que puede aludir a situaciones bien diferentes.

En el caso de Florida, las mujeres de entre 72 y 88 años tenían DMAE con una visión que oscilaba de 20/30 a 20/200. Ahora, expone el autor que recopila este caso, Thomas Albini, profesor de Oftalmología en la Universidad de Miami, es muy improbable que estas pacientes recuperen la visión.

El “tratamiento”, administrado en un centro del que no se da el nombre, utilizó células madre adultas obtenidas del tejido adiposo (del abdomen) de las pacientes. Las células se inyectaron en el cuerpo vítreo de los dos ojos. Un dato alarmante, dice Albini, puesto que lo normal cuando se realiza un abordaje experimental es efectuarlo en uno de los ojos para observar los resultados. Otros datos sospechosos fueron que las pacientes pagaron 5.000 dólares por entrar en el estudio, aunque el consentimiento informado que firmaron no indicaba que participaban en un ensayo. No obstante, el estudio estaba registrado en la base de datos estadounidense ClinicalTrials.gov, que incluye investigación sostenida con fondos públicos y privados. Puesto que las células madre adultas son tejido autólogo “mínimamente tratado”, la FDA no regula su uso como en el caso de un medicamento.

A la semana de la intervención, experimentaron pérdida de visión, desprendimiento de retina y hemorragia. Las células inyectadas se diferenciaron en fibroblastos implicados en la cicatrización tisular.

Y el caso opuesto
Junto a este abordaje irregular, NEJM presenta un caso opuesto: el de un grupo de médicos del Laboratorio de Regeneración Retiniana del Centro Riken y de la Universidad de Kioto, entre ellos Shinya Yamanaka, artífice de las células iPS, que han demostrado la eficacia en la degeneración macular del injerto de células del epitelio pigmentario de la retina derivadas a su vez de iPS. Estas últimas se obtuvieron de la piel de la paciente, de 77 años, con DMAE. Un año después de este injerto intravítreo, su visión se estabilizó y no se registraron efectos secundarios.

Los investigadores japoneses han llevado a cabo este estudio con gran cautela, hasta el punto de que se han abstenido de inyectar las células iPS en una segunda paciente, tras caracterizar en detalle su perfil molecular, y no tener totales garantías sobre su integridad genómica.

“Este hecho es muy ilustrativo de lo que es una investigación bien hecha”, dice preguntado por DM Ángel Raya, director del Centro de Medicina Regenerativa de Barcelona (CMRB): “El estudio japonés se ha llevado a cabo con una sola paciente, tras años previos de investigación, con mucha cautela y una inversión importante, y se suspendió en la segunda paciente que tenían prevista al comprobar que no superaba los controles de seguridad”. Frente a ello, el caso de Florida ejemplifica una oferta de supuestos tratamientos, que no tienen el debido contraste científico y que proliferan al abrigo de cierto vacío legal. “Como las células autólogas en principio no resultaban nocivas, su uso se ha extendido fuera del ámbito investigador, pero olvidando que todo procedimiento, por pequeño que sea, implica un riesgo para el paciente. Esos casos nos muestran claramente que además, no solo no resultan inocuas, sino que mal utilizadas pueden ser dañinas. Aún hace falta investigación y establecer los controles adecuados en los ensayos”

Cuestión legal
Esos controles están bien establecidos en el caso de las células madre alogénicas, pero cuando se tratan de células adultas obtenidas de los propios pacientes, la legislación no es tan estricta.

Como recuerda en un editorial al respecto, también en NEJM, George Q. Daley, oncohematólogo del Hospital Infantil de Boston, tanto en Estados Unidos como en Japón, hay cierta flexibilidad en la aplicación de las terapias celulares. En Japón, se ha revisado recientemente su marco regulador para que los productos que se enmarcan dentro de la llamada medicina regenerativa puedan comercializarse sobre la base de evidencias preliminares de seguridad y con márgenes reducidos de eficacia terapéutica. En Estados Unidos, la agencia reguladora FDA no le va a la zaga y con la última designación de “terapia avanzada regenerativa” también se intenta facilitar el desarrollo y la rápida aprobación de estos tratamientos.

Lo cierto es que en los últimos años, las terapias basadas en células madre -adultas y autólogas- han proliferado en centros privados, con indicaciones que van de la diabetes al Alzheimer, y todo ello sin haber demostrado científicamente su eficacia.

Pero la ciencia en rigor sigue otros derroteros. La investigación clínica con células madre en España se rige por la Ley 14/2007, de Investigación biomédica, recuerda a DM Fernando Abellán, abogado experto en Derecho Sanitario. “Para estos supuestos, se requiere además del informe favorable del Comité de Ética de la Investigación que corresponda al centro donde se vaya a desarrollar el proyecto, un informe previo y favorable de la Comisión de Garantías para la Donación y Utilización de Células y Tejidos Humanos (ver art. 35.1.d), que depende del Instituto Carlos III, y la aprobación de la administración competente”. Por tanto, si estas comisiones hacen bien su trabajo, “deberían existir garantías suficientes para los sujetos de la investigación (pacientes): estar bien evaluada la relación riesgo-beneficio de la investigación, los seguros económicos para el caso de daños y cuidados los aspectos éticos, que impiden que se cobre por participar en el ensayo“.

Asimismo, apunta que estas terapias no son medicamentos y que la normativa sobre ensayos clínicos con medicamentos solo se aplica (de manera complementaria) cuando las investigaciones con muestras biológicas o líneas celulares incorporan también el estudio de un fármaco en particular.

Ultimas experiencias biomédicas de Juan Carlos Izpisúa y su grupo, reflexión ética

Clonación / Genética y genómica / Informes / BIOÉTICA PRESS

Ultimas experiencias biomédicas de Juan Carlos Izpisúa y su grupo, reflexión ética

En los últimos días se han difundido ampliamente en diversos medios de comunicación algunas de las experiencias biomédicas de Juan Carlos Izpisúa y su grupo, en las que participan investigadores de varias universidades españolas.

De entrada no creemos necesario resaltar, ya que lo han hecho con generosidad los diversos medios de comunicación, la importancia biomédica de estas experiencias, algunas de los cuales nos atreveríamos a calificar de espectaculares. Otra cosa es la posibilidad de poder utilizar lo conseguido en la clínica humana, lo que puede tardar varios años.

Sin embargo, los aspectos bioéticos de estas experiencias apenas se han tratado y nos parece que merecen ser considerados.

Antes de seguir adelante, y para intentar sistematizar las cosas, pensamos que es necesario separar en tres grupos las experiencias de Izpisua a las que estamos haciendo referencia. Sucintamente, aunque más adelante nos referiremos a ello más detenidamente, tratan de: a) crear órganos cuasi humanos en animales, con la finalidad última de poder ser utilizados para trasplantes clínicos; b) modificar, para hacerla más eficiente, la técnica CRISPR que tantas posibilidades biomédicas ofrece y c) aplicar la reprogramación celular “in vivo”, para intentar rejuvenecer a un grupo de animales de experimentación.

  1. Crear órganos cuasi humanos en animales

Estas experiencias se difundieron por primera vez en un artículo publicado en Nature en mayo de 2015. Esencialmente consistían en inyectar células madre embrionarias humanas en ratones, para que en Producing human organs in animal chimeras presents medical and ethical objetive problems although offers possibilities for resolving the scarcity of organsellos se pudieran generar órganos cuasi-humanos, pues las células humanas inyectadas al animal producirán órganos con un genoma muy cercano al humano. Como ya se ha comentado la finalidad última de estos órganos sería poder utilizarlos en la clínica, pues de todos es conocida la escasez de órganos disponibles para trasplantes, por lo que, sin duda, si esto se consigue podría ser de una gran utilidad médica.

Un paso más, dado en este mismo sentido por el propio Izpisua, es tratar de  crear animales genéticamente modificados carentes de algún órgano en concreto, por lo que así, tras inyectarles las correspondientes células humanas, podrían generar ese órgano y consecuentemente su carácter humano sería mucho más significativo (Ver AQUÍ). La importancia biomédica de estos trabajos no hace falta remarcarla.

Pero, sin embargo, dichas experiencias tienen objetivas dificultades éticas. La primera es que en algunas de ellas se utilizan células madre embrionarias humanas, que, como se sabe, para obtenerlas hay que destruir un embrión humano, lo que hace esta práctica éticamente inaceptable.

Sería éticamente muy positivo que en futuras experiencias se dejaran de utilizar las células madre embrionarias humanas y se usaran células iPS, lo que por otro lado, desde un punto de vista biomédico, sería creemos, mucho más útil, pues al poder proceder del propio paciente las células que se van a trasplantar se reducirían drásticamente los posibles problemas de rechazo inmunológico. De hecho este es el objetivo último de los investigadores. “Si pudiéramos decirles a las células iPS humanas trasplantadas a un huésped animal que se convirtieran en un riñón u otro órgano, se podría conseguir una fuente completamente nueva para los tejidos de trasplante”, afirma Izpisúa (Ver AQUÍ).

Pero además de la dificultad ética anteriormente comentada, estas experiencias presentan otra también muy significativa, pues al parecer, por el momento, no está totalmente controlado que las células humanas implantadas al animal no puedan colonizar otros órganos distintos al que se quiere producir (Ver AQUÍ) y que dicha colonización pudiera incluso alcanzar a su cerebro. Si ello ocurriera, se podrían estar generando animales con un cerebro cuasi humano, y esto, con independencia de que se estuvieran utilizando células madre embrionarias o células iPS, tiene implicaciones éticas negativas. También es preocupante la posibilidad de una colonización de los órganos reproductores, lo que eventualmente podría dar lugar a la generación de gametos humanos en el animal, lo que propiciaría que a partir de dos animales de distinto sexo se pudieran producir gametos humanos y de ellos obtener un ser humano. Esto es éticamente inaceptable.

No hace falta hacer hincapié en la dificultad ética que esto supone, lo que llevó a que los Institutos Nacionales de Salud (NIH) norteamericanos a anunciar en septiembre de 2015 que no financiarían las investigaciones en las que se introdujeran células humanas pluripotentes en embriones de animales vertebrados no humanos, mientras consideraban una posible revisión de la política en esta área (Ver AQUÍ). Sin embargo, un grupo de investigadores norteamericanos hizo pública una nota en la que manifestaban su oposición a que se frenaran dichas experiencias. Finalmente, y aún sin solventarse el problema, en septiembre de 2016 el NIH concedió una ayuda a Izpisúa que garantiza hasta 2.5 millones de dólares para cubrir costos directos de estas experiencias durante 5 años.

Al margen de todo lo anterior, el grupo de Izpisúa, está continuando con esta línea de investigación, incluso utilizando animales de mayor tamaño, especialmente en cerdos (Ver AQUÍ), con la intención de que los órganos creados, por su mayor tamaño, pudieran ser más útiles en la clínica humana.

En lo que nuestro conocimiento alcanza, las experiencias con cerdos, tanto en lo que se refiere a animales que podrían denominarse “salvajes”, es decir sin ser genéticamente modificados, como los que sí lo son, no han sido todavía publicadas, pero, según comenta un miembro del grupo investigador, ya se han producido “siete cerditos” portadores de órganos cuasi-humanos (Ver AQUÍ).

En resumen, unas experiencias que ofrecen grandes perspectivas biomédicas, pero que presentan también objetivas dificultades éticas

  1. Experiencias para tratar de hacer más eficiente la técnica CRISPR

Como es bien sabido, la técnica CRISPR es una innovadora técnica biomolecular que se basa en un sistema natural bacteriano de respuesta adaptativa frente a virus para realizar la edición genética programada en distintos tipos celulares.

Sin embargo, esta técnica presenta la dificultad de introducir transgenes en las células que no se dividen, que componen la mayoría de los tejidos adultos. Ahora Izpisúa y su grupo proponen una modificación que esencialmente consiste en combinar CRISPR con un sistema de reparación genética existente en las propiasEl impulso genético o gene drive consiste en dirigir la herencia sesgada de genes particulares para alterar a poblaciones enteras. células (la recombinación no homóloga o NHEJ, por non-homologous end joining en inglés), obteniéndose un paquete de inserción personalizado al que llaman HITI (homology-independent targeted integration). Como prueba de concepto del potencial terapéutico del método, se demuestra su eficacia en la mejora de la función visual de ratas con retinitis pigmentosa.

Desde un punto de vista biomédico, el avance es indudable, pero la utilización de células madre embrionarias humanas para la consecución de sus objetivos, hace que estas experiencias sean éticamente inaceptables.

  1. Aplicación de la reprogramación celular “in vivo” para prevenir el envejecimiento

También en un reciente artículo, en la prestigiosa revista Cell (Ver AQUÍ), Izpisua y su grupo ponen a punto una técnica que, en principio, aplicada en ratones, parece que ha conseguido un cierto rejuvenecimiento de los animales.

Esencialmente la técnica consiste en realizar una reprogramación celular parcial “in vivo”, expresando los 4 genes de Yamanaka (Oct3/4, Sox2, c-Myc y Klf4) (Ver AQUÍ) en ciclos intermitentes cortos. La reprogramación celular completa “in vitro” no da problemas, pero  “in vivo” provoca la formación de tumores. La reprogramación celular parcial inducida en los ratones evitaba esto y las células mantenían su identidad pero perdiendo las marcas químicas del envejecimiento. Así, se consiguió mejorar la función cardiovascular y de otros órganos, contrarrestar los signos de envejecimiento y aumentar la vida de los animales en un 30 por ciento. Sin embargo, aunque este avance parece prometedor, los investigadores señalan que, debido a la complejidad del envejecimiento, estas terapias pueden tardar hasta 10 años en llegar a los ensayos clínicos .

Esta técnica no presenta inconvenientes éticos concretos, puesto que no utiliza células embrionarias humanas, por lo que en principio para la valoración de su uso únicamente habría que considerar los posibles beneficios biomédicos que pudieran conseguirse. Ciertamente es lícito buscar el que se dote a los años vividos de la mejor calidad de vida posible. Pero surgen cuestiones sobre hasta qué punto es razonable alargar la esperanza de vida, puesto que podrían plantearse problemas sociales y humanos de esta forma de enhancement.

Resumiendo, por lo tanto, tres grupos de experiencias distintas. Las dos primeras, si se evalúan éticamente desde una perspectiva utilitarista, cosa propugnada por gran parte de los que las defienden, podrían usarse sin ningún reparo ético; pero si dicha evaluación se lleva a cabo desde una bioética personalista, presentan graves problemas éticos, pues en ellos se antepone el beneficio biomédico a la dignidad humana. La tercera, la referida a la prevención del envejecimiento, no tiene dificultades éticas directas pero sí indirectas si en su aplicación se favorece el enhancement.

justo aznar Definitiva    Lucia Gómez

Justo Aznar y Lucía Gómez Tatay

Dra. Calderón: la regulación natural de la fertilidad contribuye notablemente a la comunicación dentro de la pareja

La Dra. Olga Calderón durante el seminario de métodos naturales

La Dra. Olga Calderón, ginecóloga, dirigió el pasado viernes 14 de mayo, un seminario sobre métodos naturales de regulación de la fertilidad. El seminario tuvo lugar en el Departamento de Medicina Preventiva de la Facultad de Medicina de Málaga.

He aquí un resumen de su intervención:

La regulación natural de la fertilidad es una filosofía de vida en la que, mediante la observación y reconocimiento de las distintas fases del ciclo femenino, la mujer puede decidir, en comunicación con su pareja, si mantiene relaciones sexuales posiblemente fértiles o infértiles, absteniéndose de las mismas si la finalidad es aplazar temporal o definitivamente un embarazo.

La regulación natural de la fertilidad utiliza métodos prácticos científicamente fundados, puede ser enseñada a cualquier persona con independencia de sus conocimientos o cultura, carece de efectos secundarios o colaterales para la mujer y son métodos económicos.

Los métodos naturales actualmente más usados son:

  • Método de la ovulación Billings.

El indicador de fertilidad que utiliza es la secreción cervical. Esta es una secreción mucoide producida en el cérvix uterino que varía en cantidad y consistencia (grumoso, pegajoso y elástico o filante) a lo largo del ciclo, dependiendo de los niveles de hormonas sexuales femeninas en el torrente circulatorio.

Durante el periodo fértil preovulatorio la secreción cervical va aumentando en cantidad y filancia produciendo en la mujer una sensación de humedad en el introito vaginal. Una vez producida la ovulación la secreción cervical disminuye, tanto en cantidad como en filancia, llegando a ser incluso indetectable en introito vaginal; la mujer se sentirá seca.

  • Método de la temperatura basal.

La temperatura basal es la que presenta el cuerpo antes de levantarse de la cama, tomada todos los días a la misma hora después del periodo de descanso nocturno. Debe ser una temperatura corporal interna: oral, vaginal o rectal.

Tras la ovulación se produce una hormona (progesterona) que produce un efecto termogénico a nivel del sistema nervioso central y la mujer detectará una subida de temperatura que se mantiene a lo largo de la fase postovulatoria hasta la siguiente menstruación.

  • Método sintotérmico.

Este método combina varios indicadores: secreción cervical, temperatura basal, cambios en las características del cuello del útero, cálculo preovulatorio modificado de Ogino  o cálculo de Döring.

La OMS aconseja el “Double Check“ o doble comprobación, que consiste en la interpretación simultánea de dos parámetros o indicadores. De este modo se aumenta la eficacia del método.

El estudio multicéntrico coordinado desde la Universidad de Dusseldof (1271 mujeres de 15 países europeos y un total de 17218 ciclos) presentado en el IV Simposium Internacional sobre RNF en Barcelona 1994 mostró una eficacia práctica de 2,6 como método de planificación familiar.

En los últimos años se han desarrollado monitores de fertilidad que, usando tecnología de vanguardia, ayudan a determinar las distintas fases del ciclo (“posiblemente infértil preovulatoria”, “fértil ovulatoria-periovulatoria” e “infértil postovulatoria”). Para esto utilizan la observación de la cristalización de saliva o secreciones cervicales, la determinación de niveles hormonales en orina (LH, estrona), la temperatura basal, o la concentración de iones en saliva y secreciones vaginales.

La enseñanza de los métodos naturales de regulación de la fertilidad a aquellas mujeres que quieran utilizarlos debe ser impartida por profesionales formados en estos métodos, con la supervisión al menos durante tres ciclos menstruales.

JORNADA EN HOSPITAL EL ÁNGEL PARA FAVORECER LA DETECCIÓN DE DONANTES DE ÓRGANOS EN CENTROS PRIVADOS

 logo hospital El Angel

 

JORNADA EN HOSPITAL EL ÁNGEL PARA FAVORECER LA DETECCIÓN DE DONANTES DE ÓRGANOS EN CENTROS PRIVADOS

NOTA DE PRENSA

El Dr. Domingo Daga —Coordinador de Trasplantes del Sector Málaga— modera una jornada de coordinación con profesionales de las áreas quirúrgica y de UCI de El Ángel, acerca de los últimos avances y tendencias en el ámbito de los transplantes, para promover la detección de posibles donantes.

El Dr. Daga durante la charla (foto Carlos Torres)
El Dr. Daga durante la charla

Quienes se dedican a salvar vidas deben vivir con la filosofía de estar siempre actualizados. Los avances de la ciencia y las labores de investigación constantes dan lugar a nuevos métodos. Además, el cambio de nuestros hábitos de vida influye en los ritmos de envejecimiento, la duración de las patologías y la esperanza de vida.

Todo esto se pone de manifiesto en la jornada “Nuevos modelos de donación de órganos y tejidos en el s.XXI”. Con este nombre, el Dr. Domingo Daga modera una jornada teórico-práctica centrada en la coordinación entre profesionales sanitarios. Concretamente, el pasado miércoles mantuvieron este encuentro en el Hospital El Ángel los responsables médicos, y coordinadores de personal auxiliar y de enfermería, además de otros integrantes de las áreas quirúrgica y de cuidados intensivos.

Ante la coordinación interna del Dr. Miguel Fernández —Jefe de la Unidad de Cuidados Intensivos de El Ángel—, este equipo de profesionales ha profundizado sobre nuevos procesos de donación. “Si bien antes una comisión de trasplantes se veía obligada a denegar numerosos casos, hoy día se tienen en consideración una mayor cantidad de pacientes. Los avances han mejorado mucho las previsiones en listas de espera, ya que los nuevos procesos permiten optimizar más y mejores órganos y tejidos, y en los centros privados podemos aportar a esta cadena de donación para salvar vidas”, aseguró el Dr. Fernández.

Como el propio Dr. Daga apunta, es necesaria una “colaboración estrecha” entre los sectores público y privado, para sacar el máximo partido de los casos de donantes potenciales. Actualmente la obtención de órganos y tejidos válidos procedentes de un donante es cada vez mayor. El SAS promueve con esta iniciativa “crear una red de comunicación de la UCI y el Área de Urgencias de El Ángel con aquellos hospitales públicos que están autorizados a llevar a cabo transplantes”, tal y como explicó Daga.

Durante el desarrollo de la jornada, la charla ha incidido sobre temas como: la Patología Neurológica grave; el Proceso de Donación en Muerte Encefálica; la donación en Parada Cardiocirculatoria: “Viejos donantes para nuevos tiempos”; y Donantes Multitejidos: “Un problema de memoria”. Cada bloque teórico fue acompañado de un caso práctico con el que poner en relieve las particularidades de estos nuevos métodos.

Por su parte, el Dr. Manuel Viola —Director Médico de El Ángel—, afirmó que “la formación constante de los profesionales del Hospital es una máxima en la evolución del centro. Este tipo de iniciativas nos ayudan a mantenernos a la cabeza de la sanidad privada en algunas de nuestras áreas de mayor alcance y complejidad, como el bloque quirúrgico y la UCI”.

Málaga, 18 de mayo de 2016

La sorprendente vida del embrión

 

La sorprendente vida del embrión
Cuando el embrión llega a su destino uterino es ya un blastocisto con centenares de células divididas
Efe

Hay innumerables áreas de la ciencia donde aflora el debate ético. Pero, sin duda, la más fértil de todas es el estudio del embrión humano: cuándo comienza a distinguirse como una unidad con destino propio y cómo podemos, debemos y no debemos intervenir en este destino.

Dos estudios publicados estos días por el mismo grupo de investigación de Cambridge, dirigido por la científica de origen polaco Magdalena Zernicka-Goetz, han venido a sacudir algunas de las cosas que pensábamos sobre los primeros pasos posteriores a la concepción de un mamífero como nosotros. El primero ha determinado que algunas de las células del embrión empiezan a «decidir» cómo van a ser mucho antes de lo que hasta ahora se pensaba, en concreto en las primeros dos días después de que el espermatozoide fertilice un óvulo. En ese momento, el embrión aparentemente es sólo una fusión de cuatro células iguales. Lo que Zernicka-Goetz ha descubierto es que se trata de algo más que eso.

Una vez el óvulo ha sido fecundado, el embrión resultante comienza su descenso por las trompas de Falopio buscando su implantación en el útero seis días después. Por el camino inicia su proceso de división. Primero es una sola célula, luego dos, luego cuatro, luego ocho… Llegado a su destino uterino, el embrión es ya un blastocisto con centenares de células divididas. Pero no todas ellas se convertirán en un feto. Algunas se especializan en formar la placenta y otras empiezan a trabajar en la formación de un nuevo individuo. Hasta ahora, se pensaba que esa «decisión» (qué células serán parte del feto y cuáles de la placenta) tenía su punto crítico entre los días 8 y 16 tras la concepción. Parece que, en realidad, ocurre mucho antes.

Utilizando tecnologías de rastreo mediante imagen de alta resolución, el equipo de Cambridge ha descubierto que una vez se han realizado las dos primeras divisiones celulares, las cuatro células resultantes son aparentemente idénticas, ya que adquieren una huella genética única que indica cuál tendrá más opciones de convertirse en placenta y cuál en feto.

Los expertos han descubierto esta peculiaridad analizando embriones de ratones de dos días. En ese momento del desarrollo ya se expresa el gen Sox21 de manera muy variada. Las células en las que está inhibido tienen una mayor probabilidad de especializarse en células placentarias. Lo que para algunos expertos no es más que una sopa de células sin función definida podría ser en realidad un proyecto ya bastante informado genéticamente.

Precisamente el segundo estudio de Zernicka-Goetz, publicado en «Nature Communications», viene a poner en tela de juicio otra de las cuestiones que teníamos asumidas sobre el destino de esas células incipientes. En las primeras fases de desarrollo, la presencia de células defectuosas no implica necesariamente que vaya a nacer un individuo con algún defecto genético, como el síndrome de Down. Al contrario, algunas células anómalas halladas en esa etapa inicial pueden ser eliminadas de forma espontánea y reemplazadas por células sanas. Así, un embrión que, en teoría, estaba condenado a producir un feto anómalo se puede autorreparar.

Para descubrir este efecto, el equipo de investigadores utilizó modelos de ratones aneuploides, es decir, con un número anómalo de cromosomas. El embrión humano, por ejemplo, tiene en todas sus células 23 pares de cromosomas. En algunos casos, uno de estos pares cuenta con un cromosoma extra. Por ejemplo, si el cromosoma 21 presenta tres copias en lugar de dos se desarrolla síndrome de Down.

Ésa es la razón por la que las embarazadas se pueden someter a estudios genéticos que detectan esas anomalías, sobre todo si su embarazo se produce superados los 40 años o cuentan con antecedentes genéticos. La biopsia de vellosidades coriónicas puede realizarse a partir de la semana 10 de gestación. La amniocentesis se realiza más tarde. En ambos casos, se trata de receptar las alteraciones cromosómicas más conocidas. La mujer puede tomar una difícil decisión sobre su embarazo basada en esta información. El nuevo estudio demuestra que, en ratones de laboratorio, cuando un embrión de ocho divisiones tiene un 50% de células anómalas, las células dañadas pueden morir por apoptosis dejando espacio a células normales. El embrión tiene una capacidad hasta ahora insospechada de repararse a sí mismo. La investigación pretende identificar el porcentaje exacto de células sanas que se necesita para reparar un embrión anómalo. De esa manera, se podrá conocer mejor el destino del feto y se aportará una información más fiable para que la mujer tome la decisión que considere ante un posible riesgo futuro.