Prof. José Ángel Aguirre: mi experiencia como enfermo

CLAUSURA III CURSO DE EXPERTOS EN ÉTICA .UMA

Tengo 62 años y soy Catedrático  de Fisiología en el Departamento de Fisiología Humana en la Facultad de Medicina, de la Universidad de Málaga. Hace seis meses me diagnosticaron un adenocarcinoma de origen broncogénico en el pulmón derecho de células grandes, con metástasis en la región supraclavicular del cuello. Distribuyo mis experiencias en tres capítulos que les menciono como: 1) El personal sanitario; 2) Respuesta personal y 3) El cuidador.

1) El personal sanitario

Mi experiencia ha sido siempre muy positiva, desde la primera orientación de la estrategia contra el cáncer a cargo del Dr. E. Alba, hasta que el Dr. M. J. Cobo se hizo cargo para su tratamiento y seguimiento de mi caso, y con el que actualmente continúo, y el inestimable abordaje radiológico del Dr. I. Herruzo. Siempre me han hablado con claridad y humanidad para dar opción a la visión positiva y esperanzadora sin ocultar los riesgos que tengo que afrontar.

Lo más sorprendente para mí fue el descubrimiento del Hospital de Día para enfermos oncológicos y hematológicos del Hospital Regional de Málaga. Agradezco enormemente el trato que el personal sanitario me ha dispenusado siempre y veo como este trato, científica y humanamente excelentes, es lo mejor que he visto en estas circunstancias de mi vida. Habría que poner un sobresaliente a nuestro sistema sanitario, aunque haya cosas que siempre hay que mejorar como en cualquier institución humana.

2) Respuesta personal

Una pregunta que es frecuente que nos hagamos al tener conocimiento de una enfermedad de este tipo: ¿Porque a mí? Pero no es la pregunta correcta que uno debe hacerse. Hay que preguntarse: ¿Para qué? ¿Qué sentido tiene o va a tener para mí, la aparición de este cáncer? Y si uno tiene convicciones religiosas profundas, se preguntará ¿Cual es la misión a la que Dios me llama? Y, sino, cabe también preguntarse ¿Qué papel me ha proporcionado la sociedad o el destino, haciéndome portador de algo así?

La infelicidad, desesperación o rebelión que, en mayor o menor medida, tienen algunos pacientes oncológicos procede, en mi opinión, de no responder adecuadamente a esas preguntas.

Y cuando uno encuentra sentido a esta nueva etapa de su vida, comenzamos a descubrir que el mundo que nos rodea está lleno de matices, colores, olores, que antes no era capaz de distinguir. Cada vivencia con la familia, los amigos, la gente que nos encontramos en las mil encrucijadas de nuestro día a día, el paisaje que nos rodea, se vuelve única e irrepetible y nace un profundo deseo interior de no perdernos nada de esa experiencia vital. Uno se hace vitalista, algo muy distinto al instalarse en el “carpe diem” agnóstico.

3) El cuidador o acompañante del enfermo

La esposa o esposo del enfermo, los padres o familia cercana e incluso uno o varios amigos pueden ayudar directamente al paciente enfermo acompañando todo el proceso de la enfermedad, son pieza clave para el avance del enfermo. Desde la ayuda física al paciente en tareas cotidianas: aseo personal, vestido, alimentación… hasta el sostenimiento psicológico de aceptación y compresión de la enfermedad o desdramatizar la situación son tareas de este cuidador. Se justifica sobradamente lo que está en boca de todos: lo más importante en este tipo de situaciones es cuidar al cuidador para evitar el derrumbe del enfermo.

Con todo lo dicho se entiende que enfermo-cuidador es un tándem sólidamente fundido que viven y experimentan juntos avances y retrocesos, esperanzas y desánimos, certezas y dudas y de modo especial en la superación del miedo por el que todo enfermo pasará en tal situación. Suponiendo todo el amor y dedicación que el cuidador mostrará con la persona a la que cuida, el enfermo debe esmerarse, en la medida de sus posibilidades, por facilitar el trabajo a su acompañante evitándole tareas que puedo uno realizar correctamente, no dejándose llevar por la ley del mínimo esfuerzo en el que el ser humano cae tan fácilmente.

Por último, merece la pena recalcar la tarea tan importante que tienen los compañeros, amigos y conocidos del enfermo o de del cuidador cuando reciben la noticia del diagnóstico y enfermedad de nuestra enfermedad. Es lógico y de agradecer el interés puesto por todas las personas del entorno del enfermo por estar informados de su situación, seguir su evolución, estar cerca del sentir del enfermo y compartir con él su alegrías y tristezas. Todos nos sentimos y queremos ser el buen samaritano con ese compañero, amigo o conocido, aceptando en primer lugar su enfermedad sin caer en el dramatismo de ver al paciente en las últimas. Sin embargo, ese tándem del que hablábamos anteriormente enfermo-cuidador, necesita intimidad especialmente en los primeros estadios del proceso. Los muchos reclamos de información, llamadas, visitas, u otras formas de contacto distraen al cuidador y le apartan de tener la cabeza en lo más importante, el enfermo al que cuida. Son muchas las tareas que un cuidador tiene que atender en este tipo de situaciones que requieren tiempo y cabeza que se le restan cuando debe atender además a proporcionar información del estado del enfermo.

 

10 pensamientos sobre “Prof. José Ángel Aguirre: mi experiencia como enfermo”

  1. Un 10 para José Ángel Aguirre, compañero de promoción y amigo entrañable. Nunca perdimos el contacto y desde aquí le brindo todo el cariño y mi apoyo para que luche con fuerza contra su enfermedad. Lo que me consta hará, por du fé religiosa, por su entereza y por su fortaleza física y mental. Abrazo grande

  2. Me parece un gran testimonio humano y cristiano el planteamiento del profesor Dr. José Ángel Aquirre y de su su esposa Noela, oculta y de testimonio silencioso y vital dignos ambos de admiración y respetos exquisitos. Un abrazo

  3. Gracias, José Ángel, gracias Noela, porque nos dais a cada momento una lección de cómo abordar estás situaciones tan difíciles, desde la paz interior, la aceptación, la alegría serena y la confianza. Gracias también por compartir esta vivencia tan dura. Sois un ejemplo para todos.
    Que Dios os bendiga.

  4. Todo nuestro cariño y admiración por vuestro enfoque de la enfermedad, y todas nuestras oraciones para que el Señor os ayude en todo momento. Un fortísimo abrazo.

  5. Rezaré por ti y pedire, a Dios, el milagro de tu curación. Sé, por experiencia, que la oracion de intercesión devuelve maravillas, porque Él concede, al que pide por otros, lo mejor de lo mejor.
    Deseo que sigas teniendo fe en el Señor y verás maravillas: en est e caso, la curacion física, o la curación del alma que te hará sentir, muy dentro de ti, el amor que Dios te tiene.
    Un muy cordial saludo para ti y para tu mujer, Noela.

  6. José Angel Águirre era un amigo muy querido de mí y mi familla en Estocolmo. José Angel era una persona totalmente dedicada al verdad, serìa scientifico o religioso. Un grán amigo en todos aspectos, con coracón siempre caldiente y – encima de todo – un profunde humildad. Es un honór y gracía haber conocído a este scientista profesionál, católico de verdad y amigo de todo su corazón. R.I.P.
    Ulf Silfverling y familla,
    Estocolmo
    Suecia

  7. Que orgullosa me siento de usted , por su fe en Dios , su temple y esa paz que refleja en su escrito. Estaré orando por usted para que la paz que sobre pasa todo entendimiento lo cubra a usted y su familia. Dios le bendiga Desde Puerto Rico

  8. Hoy me he enterado de tan triste noticia. Tengo de José Ángel un recuerdo entrañable, cuando era director del colegio mayor Almonte donde viví. Aún sigo acompañado por su simpatía, su inteligencia y su sensibilidad. Lo sigo recordando alto, guapo, rubio y fuerte y espero que desde el cielo cuide de los suyos y de todos aquellos que lo queríamos. Ex corde, Jesús Cotta

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