La maternidad subrogada o la atención médica al final de la vida, temas que se abordarán durante el IV Congreso de Deontología Médica que se celebrará en Málaga

El IV Congreso Nacional de Deontología Médica, que se celebrará los días 20, 21 y 22 de abril en el Colegio de Médicos de Málaga (Commálaga), abordará bajo el lema “Nuevos retos del humanismo en la práctica médica” temas actuales como la maternidad subrogada o la atención médica al final de la vida

Málaga05/04/2017medicosypacientes.com/ COM Málaga
Se celebra en Málaga del 20 al 22 de abril
Se trata de una actividad organizada por el Commálaga bajo la coordinación de la Organización Médica Colegial (OMC).
En palabras del presidente del Comité Organizador del Congreso, Dr. Joaquín Fernández-Crehuet Navajas: “El objetivo fundamental es revitalizar el humanismo médico. Ante una medicina tremendamente tecnificada, burocratizada y masificada, el facultativo no puede perder de vista que nuestros pacientes no son mecanismos que no funcionan: son personas que sufren y el buen profesional debe tratarlas con la mayor pericia técnica y con un absoluto respeto en justa correspondencia a la dignidad que atesoran siempre, independientemente de su edad, raza, creencias, condición social, etc.”.
Para el Dr. Fernández-Crehuet, “queremos promocionar una medicina con alma que haga cierta la idea de Edmund Pellegrino cuando decía ‘La medicina es la más humana de las artes, la más artística de las ciencias y la más científica de las humanidades’”.
El Congreso abarcará temas como “La atención médica al final de la vida en la España del siglo XXI”, “Las unidades de cuidados paliativos en la atención al proceso de morir”, “Reproducción y maternidad subrogada”, “Aspectos deontológicos en la publicidad médica”, entre otros muchos. En esta edición participarán ponentes relevantes como los doctores Marcos Gómez Sancho, Jacinto Batiz Cantera, Said Barakat, Juan Pérez Artigues o Enrique Villanueva Cañadas.
Para acceder al programa y las inscripciones: https://www.cuartocongresodedeontologiamedicamalaga.es/

La omisión, detrás de la ‘nueva’ mala praxis médica

Oncología y Neurología, donde más se registra pérdida de oportunidad. La condena por falta de pruebas se asocia a una menor indemnización.

Diario Médico. Soledad Valle. soledad.valle@unidadeditorial.es    20/03/2017

Carlos Sardinero

Carlos Sardinero, abogado y doctor en Medicina y Derecho, es el autor de la tesis Responsabilidad por pérdida de oportunidad asistencial en la medicina pública española. (Jose Luis Pindado)

El “dejar de hacer” tiene menos condena judicial que la actuación médica negligente que causa un daño directo al paciente. Esta es una de las conclusiones a las que llega el estudio elaborado por el abogado experto en Derecho Sanitario, Carlos Sardinero, doctor en Derecho y en Medicina.

El trabajo, su tesis doctoral, estudia las 519 sentencias condenatorias por mala praxis sanitarias dictadas en el ámbito de la sanidad pública por las salas contenciosas de los tribunales superiores de justicia de toda España, durante los 12 años que van de 2002 a 2014 y que, además, han sido resueltas con la doctrina de la pérdida de oportunidad.

  • Julián Benito: “Estamos fallando por errores de diagnóstico, más que por tratamientos inadecuados o falta de información al paciente, según recoge el trabajo de Sardinero”

El trabajo confirma algunas impresiones. Por ejemplo, el aumento de las reclamaciones judiciales por demandas médicas: en los cuatro últimos años del estudio (de 2010 a 2014) se produjeron 351 sentencias (un 67,6 por ciento de las totales), lo que supuso más del cien por cien de aumento respecto a las 168 (32, 4 por ciento) ocurridas en los primeros ocho años (de 2002 a 2009). La mayoría de los pacientes fueron varones (56,1 por ciento), que fallecieron (57,4 por ciento); siendo las patologías que más frecuentemente originaron la condena la Oncología (26,4 por ciento) y la Neurología (17,3 por ciento).

La denominada doctrina de la pérdida de oportunidad en el ámbito sanitario reduce las indemnizaciones que se conceden a los pacientes, porque estas cuantías están encaminadas a resarcir “la posibilidad de que el paciente hubiera mejorado si el médico no hubiera omitido la prueba o el tratamiento que motiva la demanda”, apunta Sardinero.

Una lectura judicial
Es decir, no existe una relación de causalidad directa entre la actuación médica y la secuela del paciente. Así, se calcula la indemnización como una probabilidad de supervivencia o de mejora del paciente que, en un 82,1 por ciento de los casos, la fija el magistrado “a tanto alzado” (ver información adjunta).

  • Bernardo Perea: “La tesis confronta la idea que existe de que estamos sobrediagnosticando y la realidad judicial que muestra que, a pesar de ello, se condena porque no se hacen pruebas”

Sardinero explica que, por este motivo, “se llega a la incongruencia de que la propia negligencia del sistema sanitario por la omisión de la diligencia debida es lo que le ofrece una cobertura para reducir la indemnización”. Pues señala que “no realizar una exploración adecuada (electrocardiograma, análisis, encimas cardiacas, radiografía de tórax) sirve para reducir significativamente la indemnización porque esa falta de prueba y de tratamiento provocan que no se conozca si el paciente habría sobrevivido”.

Pero el trabajo de Sardinero no se queda en la lectura judicial, y quiere trascender a la práctica médica y mejorarla. Afirma que “los resultados podrían facilitar la práctica más segura de la Medicina, tanto para el paciente como para el profesional, así como establecer unos criterios que ofrezcan alguna previsibilidad ante posibles reclamaciones judiciales envueltas en la pérdida de oportunidad”.

Julián Benito, neurólogo del Hospital 12 de Octubre de Madrid, y uno de los tres directores médicos de la tesis, reconoce que “antes de poder solucionar un problema hay que conocer cuál es y a eso ayuda mucho este trabajo, pues no hay ningún estudio igual en la literatura española. Aquí se ha puesto de manifiesto que en Oncología y en Neurología estamos fallando por errores de diagnóstico, fundamentalmente, más que por tratamientos inadecuados o por falta de consentimiento informado”.

  • Andrés Santiago: “El problema en Oncología está en confiarse que todo va bien y perder la alerta con el paciente. Hay que hacer un esfuerzo para identificar los indicadores de sospecha”

Manejo en Neurología
Juan Pablo Romero, neurólogo del Hospital Beata Mariana de Madrid, también insiste en la lectura útil y positiva del estudio y la obligación de “minimizar esa pérdida de oportunidad del paciente, que es la pérdida de un tratamiento adecuado”. En este sentido, Romero reconoce que en su especialidad el tiempo juega un papel fundamental; “por ejemplo, en el tratamiento de un ictus, sabemos que si no han transcurrido cuatro horas y media desde los síntomas, el paciente puede responder a una fibrinólisis con rtPA, que mejora el pronóstico. Pasado ese tiempo, pierde la oportunidad de reducir las secuelas. Pero esa rapidez en la intervención no depende solo de nosotros. Es un trabajo de equipo, desde el traslado urgente del enfermo, hasta la realización de pruebas”. Y añade: “Este estudio indica la necesidad de establecer auditorias médicas dentro del servicio, donde se examine todo el procedimiento para detectar el fallo”.

Bernardo Perea, director de la Escuela de Medicina Legal y Forense de la Universidad Complutense de Madrid y también director de la tesis de Sardinero, reconoce que le han sorprendido los resultados estadísticos al ponerse de manifiesto que “todavía sigue existiendo el infradiagnóstico”. Perea afirma que el trabajo muestra “una confrontación entre la idea de que estamos sobrediagnosticando y la realidad judicial que nos dice que,a pesar de eso, se está condenando porque no se están haciendo las cosas que se tienen que hacer”.

Organización
Sobre las especialidades más demandadas, Perea quiere aclarar que aunque se señale a Oncología general (26,4 por ciento), Neurología (17,3 por ciento) y Cardiología (15 por ciento) como las principales condenadas por pérdida de oportunidad, “detrás de ellas están los problemas de organización sanitaria e intrahospitalaria y, de esos casos, hemos visto muchos en el estudio”. En Oncología, por ejemplo, “habría que determinar qué se debe al oncólogo, al radiólogo o a errores en Anatomía Patológica”.

Elena Labajo, del Departamento de Toxicología y Legislación Sanitaria de la Universidad Complutense de Madrid, en su actuación como perito reconoce que “cada vez es más frecuente no actuar para evitar causar daño y así cubrirse las espaldas. Es decir, hay una tendencia hacia la omisión o postergamiento de la atención, porque en muchos casos se quiere contar con mucha seguridad antes de hacer nada. Es decir, se quiere proteger la actuación médica hasta perder la oportunidad asistencial”.

Como ejemplo, señala que en patologías oncológicas, por ejemplo, “en muchos casos, se solicitan demasiadas pruebas antes de actuar, de modo que cuando se va a intervenir ya es demasiado tarde”.

Andrés Santiago, jefe de Medicina Legal del Hospital Clínico San Carlos de Madrid y el tercer director de la tesis, señala que en Oncología el problema está en “confiarse de que todo va bien y perder la alerta con el paciente. Hay que trabajar para identificar los indicadores de sospecha de patología y, a partir de ahí, realizar las pruebas necesarias”.

Así, los facultativos reconocen la utilidad que para la atención sanitaria tienen los trabajos de análisis de condenas; es decir, de errores médicos, como el de Carlos Sardinero, “si bien no podemos asumir de manera absoluta que la valoración judicial sea la verdad médica”, apostilla Perea.

ECOENDOSCOPIA, UN EXCELENTE MEDIO DIAGNÓSTICO PARA TUMORES DEL APARATO DIGESTIVO

logo_elangel.aspxNOTA DE PRENSA. HOSPITAL DE EL ANGEL, GRUPO HLA

 

La Unidad de Digestivo de Hospital El Ángel Grupo HLA incorpora un equipo de ecoendoscopia dignostica y terapéutica que aporta a través de una doble imagen una visión completa del interior del aparato digestivo, que permite evitar cirugías.
Obtener información del interior del aparato digestivo es clave durante el proceso diagnóstico. En ocasiones se dan síntomas que podrían estar revelando de igual manera enfermedades diferentes. Es por ello que se recurre a pruebas como la endoscopia o la ecografía para ver qué sucede en el interior del organismo y poder detectar diferentes patologías o la naturaleza de formas anómalas.
La Ecoendoscopia o Ultrasonografía EUS une estas dos técnicas en un solo aparato de última tecnología para conseguir cortes ecográficos desde el interior del tubo digestivo en todos los planos del espacio y en todas las localizaciones donde llega el endoscopio. De esta manera hay dos métodos de imagen en uno para conseguir recabar muchos más datos que permitan conocer la naturaleza del problema.
El Dr. Víctor Aguilar es el encargado de llevar a cabo esta técnica en el Hospital El Ángel Grupo HLA, que “supone un gran avance ya que gracias a ella se puede saber con precisión qué tratamiento seguir sin la necesidad de recurrir a una cirugía. De esta manera se evitan los riesgos de pasar por quirófano y se acorta el tiempo de recuperación”, según explicó el propio Aguilar.
El Dr. Aguilar mostrando el Ecoendoscopio
Es una técnica compleja, puesto que el médico debe conocer bien el proceso patológico que se investiga, así como poseer habilidad técnica en endoscopia digestiva y experiencia en ecografía, lo que implica un aprendizaje prolongado, y una gran experiencia.
El uso de la prueba se lleva a cabo al detectar una anormalidad, como una protuberancia o lesiones, desctubiertas en una endoscopia anterior. La ultrasonografía EUS ofrece una imagen detallada de la anomalía, que puede ayudar al médico a determinar su naturaleza y a decidir cuál es el mejor tratamiento.
Ecoendoscopia y cáncer
Este examen ayuda al médico a determinar el alcance de ciertos tipos de cáncer de los sistemas digestivo y respiratorio. También le permite evaluar con precisión la profundidad del cáncer y si éste se ha extendido a las glándulas linfáticas o estructuras vitales adyacentes, como por ejemplo los vasos sanguíneos más importantes.
Además, el procedimiento puede ser utilizado para diagnosticar enfermedades del páncreas, el conducto biliar y la vesícula cuando otros estudios no son concluyentes o son contradictorios.
En algunos pacientes, puede utilizarse para obtener biopsias con aguja de una protuberancia o lesión que ayudan al médico a determinar cuál es el tratamiento más adecuado.

Las células madre engendran curaciones pero también fraudes

Tres mujeres han quedado ciegas tras recibir una “terapia” con células madre en una clínica de Florida. El caso se publica en NEJM, junto al de otra paciente en Japón donde las células iPS han frenado su degeneración macular.

S.M.B | soniamb@diariomedico.com   |  Diario Médico 15/03/2017

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Dos casos que se publican esta semana en The New England Journal of Medicine (NEJM) ilustran los extremos a los que puede llevar la aplicación de terapias innovadoras: en uno de ellos, un supuesto “tratamiento” con células madre dejó ciegas a tres pacientes con degeneración macular asociada a la edad (DMAE) en una clínica de Florida, en Estados Unidos; en el otro, un grupo de médicos japoneses, del prestigioso Centro Riken de Biología del Desarrollo, detuvo la pérdida de visión de otra paciente también con DMAE, gracias al injerto de capas de epitelio pigmentario retiniano obtenidas a partir de células de pluripotencialidad inducida (iPS). Es la cara y la cruz de lo que la población entiende, de forma laxa, como terapias con células madre, un término que puede aludir a situaciones bien diferentes.

En el caso de Florida, las mujeres de entre 72 y 88 años tenían DMAE con una visión que oscilaba de 20/30 a 20/200. Ahora, expone el autor que recopila este caso, Thomas Albini, profesor de Oftalmología en la Universidad de Miami, es muy improbable que estas pacientes recuperen la visión.

El “tratamiento”, administrado en un centro del que no se da el nombre, utilizó células madre adultas obtenidas del tejido adiposo (del abdomen) de las pacientes. Las células se inyectaron en el cuerpo vítreo de los dos ojos. Un dato alarmante, dice Albini, puesto que lo normal cuando se realiza un abordaje experimental es efectuarlo en uno de los ojos para observar los resultados. Otros datos sospechosos fueron que las pacientes pagaron 5.000 dólares por entrar en el estudio, aunque el consentimiento informado que firmaron no indicaba que participaban en un ensayo. No obstante, el estudio estaba registrado en la base de datos estadounidense ClinicalTrials.gov, que incluye investigación sostenida con fondos públicos y privados. Puesto que las células madre adultas son tejido autólogo “mínimamente tratado”, la FDA no regula su uso como en el caso de un medicamento.

A la semana de la intervención, experimentaron pérdida de visión, desprendimiento de retina y hemorragia. Las células inyectadas se diferenciaron en fibroblastos implicados en la cicatrización tisular.

Y el caso opuesto
Junto a este abordaje irregular, NEJM presenta un caso opuesto: el de un grupo de médicos del Laboratorio de Regeneración Retiniana del Centro Riken y de la Universidad de Kioto, entre ellos Shinya Yamanaka, artífice de las células iPS, que han demostrado la eficacia en la degeneración macular del injerto de células del epitelio pigmentario de la retina derivadas a su vez de iPS. Estas últimas se obtuvieron de la piel de la paciente, de 77 años, con DMAE. Un año después de este injerto intravítreo, su visión se estabilizó y no se registraron efectos secundarios.

Los investigadores japoneses han llevado a cabo este estudio con gran cautela, hasta el punto de que se han abstenido de inyectar las células iPS en una segunda paciente, tras caracterizar en detalle su perfil molecular, y no tener totales garantías sobre su integridad genómica.

“Este hecho es muy ilustrativo de lo que es una investigación bien hecha”, dice preguntado por DM Ángel Raya, director del Centro de Medicina Regenerativa de Barcelona (CMRB): “El estudio japonés se ha llevado a cabo con una sola paciente, tras años previos de investigación, con mucha cautela y una inversión importante, y se suspendió en la segunda paciente que tenían prevista al comprobar que no superaba los controles de seguridad”. Frente a ello, el caso de Florida ejemplifica una oferta de supuestos tratamientos, que no tienen el debido contraste científico y que proliferan al abrigo de cierto vacío legal. “Como las células autólogas en principio no resultaban nocivas, su uso se ha extendido fuera del ámbito investigador, pero olvidando que todo procedimiento, por pequeño que sea, implica un riesgo para el paciente. Esos casos nos muestran claramente que además, no solo no resultan inocuas, sino que mal utilizadas pueden ser dañinas. Aún hace falta investigación y establecer los controles adecuados en los ensayos”

Cuestión legal
Esos controles están bien establecidos en el caso de las células madre alogénicas, pero cuando se tratan de células adultas obtenidas de los propios pacientes, la legislación no es tan estricta.

Como recuerda en un editorial al respecto, también en NEJM, George Q. Daley, oncohematólogo del Hospital Infantil de Boston, tanto en Estados Unidos como en Japón, hay cierta flexibilidad en la aplicación de las terapias celulares. En Japón, se ha revisado recientemente su marco regulador para que los productos que se enmarcan dentro de la llamada medicina regenerativa puedan comercializarse sobre la base de evidencias preliminares de seguridad y con márgenes reducidos de eficacia terapéutica. En Estados Unidos, la agencia reguladora FDA no le va a la zaga y con la última designación de “terapia avanzada regenerativa” también se intenta facilitar el desarrollo y la rápida aprobación de estos tratamientos.

Lo cierto es que en los últimos años, las terapias basadas en células madre -adultas y autólogas- han proliferado en centros privados, con indicaciones que van de la diabetes al Alzheimer, y todo ello sin haber demostrado científicamente su eficacia.

Pero la ciencia en rigor sigue otros derroteros. La investigación clínica con células madre en España se rige por la Ley 14/2007, de Investigación biomédica, recuerda a DM Fernando Abellán, abogado experto en Derecho Sanitario. “Para estos supuestos, se requiere además del informe favorable del Comité de Ética de la Investigación que corresponda al centro donde se vaya a desarrollar el proyecto, un informe previo y favorable de la Comisión de Garantías para la Donación y Utilización de Células y Tejidos Humanos (ver art. 35.1.d), que depende del Instituto Carlos III, y la aprobación de la administración competente”. Por tanto, si estas comisiones hacen bien su trabajo, “deberían existir garantías suficientes para los sujetos de la investigación (pacientes): estar bien evaluada la relación riesgo-beneficio de la investigación, los seguros económicos para el caso de daños y cuidados los aspectos éticos, que impiden que se cobre por participar en el ensayo“.

Asimismo, apunta que estas terapias no son medicamentos y que la normativa sobre ensayos clínicos con medicamentos solo se aplica (de manera complementaria) cuando las investigaciones con muestras biológicas o líneas celulares incorporan también el estudio de un fármaco en particular.

Gestación subrogada o madres de alquiler: ¿a quién beneficia?

Gestación subrogada o madres de alquiler: ¿a quién beneficia?

El debate sobre la gestación subrogada (término eufemístico que pretende maquillar la realidad de la mujer que se ofrece a gestar a cambio de dinero) está servido en el ámbito político y social.

Los grandes defensores de la legalización de los “úteros de alquiler” son los grupos LGTBI, en contra de determinados movimientos feministas que la combaten abiertamente -por considerarla una violación de la dignidad de la mujer- y los grupos defensores de la familia, que lo califican como un atentado contra ésta, la unidad del matrimonio, la maternidad, la mujer y el propio hijo.

Pero parece que el empuje de los grupos LGTBI y la ideología de género que los sustenta, está pudiendo contra todos en la pretensión de la legalización de esta práctica, con la aquiescencia de algunos partidos políticos. Por cierto, la pretendida legalización de esta forma de gestación solo en caso de que no medie pago económico, es ingenua e irreal. En países donde se ha propuesto esta opción, la práctica ausencia de mujeres que acepten gestar altruistamente sigue desplazando a los demandantes hacia países en los que la legalización sí conlleva el pago del “servicio”.

La evidencia científica ha establecido bien la trascendencia de la relación materno-fetal en la evolución y el desarrollo del feto y en el establecimiento de vínculos de apego entre madre e hijo que serán decisivos en su desarrollo postnatal.

La concepción del embarazo como si se tratara de una mera “incubación” biológica, un proceso de nutrición aséptico, sin más vínculos entre madre e hijo que el desarrollo biológico, supone un grave error científico y antropológico, que deshumaniza a la mujer y a su hijo, devaluando la dignidad que ambos poseen como seres humanos.

Gestar, renunciando a sabiendas a la maternidad posterior, es antinatural. Además es nefasto para la mujer que gesta, que en muchos casos cambia de opinión tras la gestación reclamando la maternidad del hijo nacido. Pero es también un atentado a la dignidad del hijo, que tiene derecho a un padre y una madre, que desea conocer, y que le deben cuidados y cariño.

Y no lo decimos nosotros, lo ha dicho el Pleno del Parlamento Europeo el 30 de noviembre de 2015 en el “Informe Anual sobre los Derechos Humanos y la Democracia en el mundo 2014” y la política de la Unión Europea en la materia, en el que se declara: “Condenamos la práctica de la maternidad de alquiler, puesto que atenta contra la dignidad humana de la mujer desde su cuerpo y sus funciones reproductivas, puesto que se utiliza como una mercancía. Consideran que la práctica de la subrogación gestacional que implica la explotación de reproducción y el uso del cuerpo humano con fines de lucro o de otro tipo, en particular en el caso de las mujeres vulnerables en los países en desarrollo, estará prohibida y tratado como una cuestión de urgencia en los instrumentos de derechos humanos.”

Si parece perjudicar a tantos ¿a quién beneficia, como para soportar tanta presión hacia su legalización? Pues fundamentalmente a los que consideran la paternidad y maternidad como un derecho, en beneficio personal, supeditando los demás derechos de los afectados a la consecución de sus pretensiones. Entre estos se encuentran varones y mujeres, que sin pareja, reclaman la paternidad y maternidad, parejas heterosexuales con problemas de esterilidad o simplemente de hedonismo, que les hace evitar las “molestias” de un embarazo, y parejas homosexuales o en las que uno de los miembros es transexual, cuyas relaciones sexuales son estériles por naturaleza.

Pero parecen ser éstos últimos (representados por los colectivos LGTBI) los protagonistas de la presión ideológica y mediática en pos de su legalización, muy sensibles al deseo de paternidad y maternidad, y muy beligerantes en su defensa, pero no tanto respecto a las consecuencias de su decisión sobre la mujer y su hijo. La primera, porque que mercantiliza su cuerpo, y fractura su persona por la escisión que supone gestar a un hijo al que se ha decidido abandonar, debiendo contradecir el impulso de donación e intimidad que naturalmente se establece entre una madre y su hijo. El segundo porque sufre indefenso una decisión que le priva del derecho a conocer y ser cuidado y querido por la madre que le gestó, y a ser gestado por ser amado.

No todo el que esgrime en sus demandas el derecho a la libertad, la defiende realmente. No parece que pagar a una mujer para geste y renuncie al hijo que pare, por dinero, suponga un avance importante en la conquista de sus libertades. Ni contribuimos al respeto de los derechos del niño, cuya madre gestante lo “vendió” a otra persona. Y esto es lo más grave, porque se trata del derecho a ser querido por lo que es en sí mismo, por quien lo ha engendrado, gestado, parido y criado, que lo debería haber hecho porque lo ama, porque vale y merece cuidado de persona; y no tanto como objeto de satisfacción de pretendidos derechos de paternidad y maternidad que deben ser conseguidos a toda costa, desgraciadamente a costa de mujeres pobres y niños indefensos.

*Ver Estatuto Biológico Embrión Humano.

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Julio Tudela

Observatorio de Bioética

Universidad Católica de Valencia

El mensaje de un hombre a su esposa que decide continuar la gestación de un feto sin cerebro para donar sus órganos

El médico informó a la pareja de que la hija que estaban esperando no tenía cerebro. Sin embargo, su mujer, no dudó en consultar si podía continuar con el embarazo para poder donar los órganos de la pequeña a otros niños que lo necesitaran.

Onda Cero Radio | Madrid | Actualizado el 21/02/2017

Embarazo

Embarazo / Getty Images

En una publicación de Facebook, Royce Young, ha hecho un pequeño homenaje a su mujer por la valentía que ha demostrado pese a que la vida le ha hecho enfrentarse a un duro revés.Young es un escritor que se encontraba lejos de casa, cuando vio la historia de un niño llamado Jarrius que necesitaba un trasplante para poder vivir. Esto le llevó a pensar en lo “increíble” que es su mujer, Keri Young.

El joven cuenta que cuando vio la historia del niño, pensó en el momento en el que el médico les contó que Eva, la niña que ambos esperan, no tenía cerebro. Tras conocer la triste noticia, su mujer, entre lágrimas, preguntó al doctor: “Si completo el embarazo, ¿podremos donar sus órganos?”.

“Nuestra hija merece conocer a su mamá y a su papá y darnos un propósito por el que continuar”

El futuro padre cuenta que le asombró la valentía de su mujer en un momento tan duro, pero explica que esta reacción le animó. “Yo era un espectador de mi vida, viendo a una superhéroe encontrando superpoderes. En el peor momento de su vida, le llevó menos de un minuto pensar en alguien más y en cómo podía ayudar”, cuenta.

Cuenta además en su publicación que este proceso está siendo muy duro porque Keri siente cada patada y cada vez que el feto se mueve, pero recuerda que el bebé que lleva dentro va a morir.

“Iremos al hospital a dar a luz, pero volveremos a casa sin bebé”

“Le duela la espalda, tiene los pies inflamados y también las cosas buenas de un embarazo. Pero la luz al final de este túnel de nueve meses se oscurecerá” explica, porque “ella es quien va a enfrentarse a todo lo que supone la llegada de un bebé -la leche en su pecho, el proceso de recuperación, etc., pero sin ningún recién nacido al que mirar que te recuerde que al menos merece la pena”.

Añade que han decidido traer al mundo a Eva por numerosas razones, pero la primera es para donar sus órganos. Explica que no quiere hacer pensar que son gente genial ni nada por el estilo, sino porque la pequeña “está viva, y nuestra hija merece conocer a su mamá y a su papá y darnos un propósito por el que continuar”.

Sin embargo, pese a sus ganas por conocer al bebé, saben que esta experiencia tendrá “un precio” porque “iremos al hospital a dar a luz, pero volveremos a casa sin bebé”.

Royce acaba su publicación describiendo a su mujer como una esposa “espectacular” y cuenta que lo ha publicado para que todo el mundo sepa que es maravillosa.

La publicación cuenta con más de 9.000 reacciones y ha sido compartida en más de 3.200 ocasiones.

Conferencia de Prfa. Eloisa Fernández: “Multiculturalidad y eticidad en las Ciencias de la Salud”.

Resumen de su intervención (9 de febrero de 2017).

Vivimos en un mundo cada vez mas interrelacionado mediante vínculos económicos, políticos y sociales gracias a las tecnologías de la información y la comunicación, lo que da lugar a potentes redes de interdependencia entre todas las regiones del mundo en lo que se ha denominado “aldea global”.

09-02-17 FOTO 1 CONFERENCIANTES Y ASISTENTES

Estos cambios producen flujos migratorios importantes, que han originado la llegada masiva de inmigrantes a nuestro país procedentes de Sudamérica, El Magreb, África Subsahariana, Asia y Europa del Este. Esta población es mayoritariamente joven, laboralmente activa y con tasas de fecundidad más altas que la población autóctona.

Esta realidad incide en los profesionales de la salud, que debemos ser conscientes de la nueva situación demográfica, de manera que se pueda dar respuesta a las necesidades de asistencia sanitaria de esta población atendiendo a los siguientes principios éticos:

  1. Todos los seres humanos desean ser atendidos según su perspectiva cultural.
  2. La atención culturalmente apropiada es muy significativa para las personas tanto enfermas como sanas siendo un potente generador de progresos curativos.
  3. Los profesionales sanitarios necesitan incorporar valores, creencias y modos de vida a su atención para que mejore o sea congruente con el estilo de vida e intereses de las personas y beneficiarlas terapéuticamente.
  4. La atención profesional y culturalmente apropiada muestra capacidad curativa para las personas.
  5. La recuperación de la enfermedad o de la discapacidad o el duelo necesita que el profesional comprenda la totalidad de la manera de ser de las personas y sus maneras de cuidar para ayudarlas.
  6. Aunque la atención integral y los factores culturales son a menudo invisibles, o poco valorados por la sociedad, son con frecuencia factores críticos para ayudar a las personas.
  7. El mayor deseo de las personas cuando solicitan asistencia sanitaria es recibir una atención respetuosa y sensible.
  8. Cuando los valores culturales son comprendidos y la atención sanitaria los tiene en cuenta, se favorece la cooperación de las personas y disminuyen los sentimientos de incomprensión y rechazo.

Por tanto, los profesionales que desean facilitar una asistencia sanitaria multicultural, segura y eficaz, precisan una comunicación intercultural eficaz, lo que les obliga a poseer conocimientos básicos de las creencias y prácticas que se dan entre los diversos grupos existentes en España.

Los primeros estudios que abordaron los cuidados transculturales relacionados con la salud del paciente fueron los de Madeleine Leininger, enfermera, doctora en antropología y con una maestría en filosofía, que planteó que los cuidados deben atender al entorno cultural , que puede presentar semejanzas o diferencias con el de la población atendida, las cuales deben ser identificadas y comprendidas si se desea ofrecer una atención culturalmente congruente, efectiva y satisfactoria, que respete las creencias culturales, las conducta del cuidado y los valores de los individuos, familias y grupos.

En su libro “Transcultural Nursing: Concepts, Theories, Researh and Practice” planteó los principales conceptos, nociones teóricas y procedimientos prácticos de la enfermería transcultural, que definió como el área de estudio y trabajo centrado en el cuidado basado en la cultura, creencias de salud o enfermedad, valores y prácticas de las personas, para ayudarlas a mantener recuperar su salud, o hacer frente a sus pérdidas.

En esta labor utilizó la antropología para el desarrollo y aplicación de métodos etnológicos cualitativos, que resaltan la importancia de estudiar a las personas desde el punto de vista de sus conocimientos y experiencias locales o émic (visión interna ) y después lo contrasta con los factores étic (externos), a menudo identificados como prácticas y convicciones de los profesionales de la salud. De esta manera conforma una aproximación holística al estudio de las conductas culturales en diversos contextos ambientales.

Gran parte de los profesionales de la salud desconocen la atención y cuidados genéricos émic, los cuales emplean conceptos y distinciones que son significativos y apropiados para los individuos y por ello se convierten en algo crítico para ofrecer un cuidado acorde y preciso. Por tanto, el ideal es fusionar atención y cuidados genéricos, con atención y cuidados profesionales, buscando una salud de calidad y acercarse a la competencia cultural, mediante la adquisición de un conocimiento de las categorías y reglas necesarias para pensar y actuar como uno de ellos.

Es importante tener conciencia de que los estereotipos y los prejuicios, son causas en la mayoría de los casos de etnocentrismo, con el cual cubrimos nuestras carencias y debilidades, lo que nos vuelve despiadados con el prójimo.

Etnocentrismo e imposición cultural son dos conceptos que deben tenerse en cuenta dentro de la ética de los cuidados de salud. El etnocentrismo es la creencia de que los propios valores, creencias y maneras de conocer y hacer son superiores a otras. La imposición cultural se refiere a la tendencia de imponer los propios valores creencias y prácticas etnocéntricas a otra persona o grupo, limitando su libertad (Leininger, 1995). Ambos conceptos están íntimamente ligados y suelen llevar a confrontaciones y conflictos culturales entre profesionales y usuarios.

Comprender la atención sanitario desde una perspectiva transcultural, implica aprender de las personas sus formas de vida, sus contextos, sus sentimientos, sus preocupaciones, sus creencias, prácticas y valores, en sucesos tan diversos como  el nacimiento, la adolescencia, la maternidad, la vejez, la enfermedad y la muerte, con el fin primordial de ofrecer un cuidado coherente con la cultura.

Es, por tanto, obligación de los profesionales de la salud, tener en cuenta sus culturas, lo que significan sus cuidados a partir de sus valores, prácticas y creencias culturales, constatando que junto a la satisfacción de sus necesidades básicas, es preciso recordar que estas personas poseen conocimientos, prácticas y creencias de sus origen cultural, que nos retan a: descubrir lo que es apropiado o inapropiado de ellas, explorar y documentar cómo interactúan las personas entre sí, cómo interpretan y se relacionan con el medio que las rodea y determinar lo que significa para las personas su cosmovisión.

 

Vientres de alquiler y dignidad humana (Dr. Joaquín Fernández-Crehuet)

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Desde el punto de vista ético, me postulo claramente en contra de la maternidad subrogada, a la que algunos ya presentan como una técnica novedosa de reproducción asistida, considerando al útero como una especie de ‘asistente’ que ayuda a concebir un hijo. En esta situación, la mujer alquilada como asistente, se transforma siempre en un medio manipulable para dejar de ser considerada como una realidad digna por sí misma.

Los avances científicos actuales tienen una capacidad inmensa para hacer y experimentar sobre las fuentes mismas de la vida, hoy más que nunca la humanidad está en una encrucijada entre dos grandes posibilidades: una es la de poner la ciencia al servicio de las personas desde el respeto a su dignidad y otra es utilizarla sin ninguna limitación ética, solo buscando la utilidad de los resultados.

De una forma simplista, podemos resumir que en Medicina, hay dos tendencias éticas que a veces se enfrentan. La deontológica que parte de unos principios previos que hay que respetar, al entender que cualquier acto tiene un valor intrínseco que debe ser valorado, y la corriente utilitarista que entiende que la eticidad se mide por las consecuencias y defiende que toda acción capaz de hacer el bien para el mayor número de personas, es siempre correcta. En medio nace el proporcionalismo que trata de buscar una solución amigable entre ambas, justificando conductas que por estar intencionalmente dirigidas a un fin bueno, permitan legítimamente aceptar que se den ciertos males en el proceso. El problema de esta opción es caer en el ‘buenismo’ que ocurre cuando por razones compasivas y de mucha carga afectiva, se violenta algún valor fundamental que deben ser siempre irrenunciable como es el caso de la dignidad humana.

La ética médica española, trata de hacer equilibrios en sus Código de Deontología no siendo radical de una ni otra tendencia aunque propone como principio básico que la dignidad es algo que no debe violentarse. (El Artículo 5 del vigente Código deontología, indica que la profesión médica está al servicio del ser humano y de la sociedad y respetar la vida humana, la dignidad de la persona son los deberes primordiales del médico).

El caso de la maternidad subrogada o vientre de alquiler, a mi juicio, violenta la dignidad de los dos actores principales, la madre y el hijo concebido y por, extensión, a los que participan en el proceso, aunque en todos ellos prevalezca la mejor de las intenciones.

No hay duda de que la violencia a la dignidad de la mujer radica en el hecho de ser tratada como un objeto, instrumento de uso. Kant en su Metafísica de las costumbres lo fundamenta de forma palmaria «. el hombre no puede ser tratado por ningún hombre (ni por otro, ni siquiera por sí mismo) como un simple instrumento, sino siempre, a la vez, como un fin; y en ello estriba su dignidad». Por ello transformar a alguien en simple instrumento, es mancillar su grandeza constitutiva, considerando a la persona (alguien) como cosa (algo).

En cualquier caso, la mujer que presta su útero no es una vasija, tal como defiende acertadamente un manifiesto feminista. La doctora Natalia López Moratalla, catedrática de Bioquímica ha estudiado con gran rigor el apego materno filial desde el comienzo del embarazo, demostrando la existencia de un auténtico vínculo. El vínculo se produce tanto a nivel celular como en el apego afectivo, cuyo centro neuronal está en el cerebro. La progenitora y su niño desarrollan así un nexo que tiene una fuerte base biológica desde las primeras semanas de la gestación. Además, se produce una continua comunicación materno-filial en el embarazo: «Desde el inicio, y mientras el embrión atraviesa las trompas de Falopio maternas, envía avisos moleculares y la madre responde, estableciéndose un diálogo molecular por el que el embrión recibe ‘energías’ para vivir y ambos se preparan a pasar esos 9 meses de vida en simbiosis».

Conociendo estas realidades biológicas, se entiende la subrogación gestacional como una autentica instrumentalización de la mujer como una ofensa grave contra su dignidad, más todavía si consideramos que, en la mayoría de los casos, se trata de mujeres que cobran por dicho sometimiento contractual. Pero ni siquiera en los casos de altruismo absoluto (que, de hecho, se dan rara vez), esta práctica no se convierte en ética aunque vaya adornada por un ‘buenismo’ estremecedor ya que los riesgos del embarazo no se minimizan por ello. La posible cesárea como forma habitual de terminar estos embarazos, los peligros de una gestación múltiple junto con las restricciones y cuidados durante el embarazo entre otras, son razones suficientes a tener en cuenta a la hora de valorar la dimensión ética del problema.

El antropocentrismo actual exalta la libertad desvinculada de la ley natural y con ello aspira a conseguir unos nuevos derechos sociales desvinculados de la naturaleza moral del ser humano. Algunos quieren presentar el asunto del vientre de alquiler como un avance progresista cuando en realidad no es más que un retroceso en materia de derechos humanos fundado en el relativismo ético que impregna nuestra cultura.

En estos días se discute en reuniones de grupos políticos este tema y se acuerda dejar a los parlamentarios libertad de conciencia para decidir. Yo les recomiendo a sus señorías que antes de decidir tengan buena conciencia para discernir con rectitud sobre su hipotética legalización. Para ello recuerden lo que indicó el Parlamento Europeo en diciembre de 2015: «La práctica de la maternidad subrogada es incompatible con una sociedad civilizada».